Opinión

El panorama económico y social de América Latina resulta preocupante

El periodo comprendido entre 1981 y 1990 es conocido en América Latina y el Caribe como la década perdida. Durante esos años, la región creció, en término promedio anual, 1.5%, lo que representó un crecimiento per cápita negativo de 0.7%. Como consecuencia de ese desempeño, en 1990 la producción per cápita de la región, medida en paridad de poder adquisitivo, era inferior a la de 1980. Socialmente el impacto fue dramático. La incidencia de la pobreza aumentó de 40.5% a 48.4%, lo que en términos poblacionales implicó que se pasara de 136 a 204 millones de personas viviendo en hogares con ingresos inferiores a la línea de pobreza.
El recuerdo de esos años viene a colación ahora porque en base al comportamiento de los seis años transcurridos entre 2014 y 2019 lo que se proyecta es que en el decenio que transcurrirá entre 2014 y 2023, la región crecerá a una tasa promedio anual inferior a la de la década perdida de los ochenta. El FMI proyecta para ese decenio un crecimiento promedio de la región de apenas 1.3%, pero para que eso ocurra el desempeño de la región debe mejorar en los próximos cuatro años. Téngase en cuenta que en los seis años transcurridos entre 2014 y 2019, América Latina y el Caribe solo creció 0.58% en término promedio anual, lo que significa un crecimiento per cápita negativo de 0.4%.
Cabe indicar que el mundo de hoy vive en medio de incertidumbre de diversas índoles, tanto en el orden político, económico, ambiental, etc., y los países de nuestra región no escapan a esa situación. Esta situación hace pensar que las proyecciones sobre el comportamiento futuro de la región que hace el FMI pudieran ser muy optimistas. Como resultado de las incertidumbres señaladas, ya en enero, el FMI recortó las proyecciones de crecimiento que había hecho en octubre para varios países de la región (Chile, Argentina, México, Perú, etc.).
Es cierto que el relajamiento de la política monetaria a nivel mundial, así como el reciente acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, pudieran tener efectos positivos sobre la región. Sin embargo, nuevos riesgos han surgido que pueden tener un gran impacto en el desempeño económico de la región, como es el caso de la posible propagación mundial de coronavirus.
Volviendo a las proyecciones, conviene señalar que para la República Dominicana, que creció a una tasa promedio anual de 6.2% entre 2014 y 2019, el FMI prevé, que al cumplirse el decenio 2014-2023, tendrá un crecimiento promedio anual equivalente al 5.7%. O sea, nuestro país habrá crecido 4.3 veces más que el promedio de la región, lo que será posible si la economía se sigue manejando correctamente. El impacto social de este desempeño se verá en una mayor movilidad social, patentizado en un mayor crecimiento de los sectores medios y una mayor reducción de la pobreza. Y esto hay que cuidarlo.

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