Opinión

Haití, otra vez

Estamos celebrando el Mes de la Patria, en el cual además de la fecha del natalicio de Juan Pablo Duarte el pasado 26 de enero, quien es la figura de más alta jerarquía como prócer de nuestro pueblo, fundador de la República, celebramos también la proclamación de nuestra independencia que se realizó el 27 de febrero de 1844 cuando Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella bajo el lema valiente, viril y eterno de “Dios, Patria y Libertad”, enhestaron en el Baluarte de la Puerta del Conde la bandera tricolor que identifica y distingue al pueblo dominicano, bautizado por Fidel Castro Ruz, como “Pueblo legendario, veterano de la historia y David del Caribe”, al que hemos llamado hace muchos años, actor solitario de su historia.

En este mes conmemoramos también, el próximo domingo 16 de febrero, la muerte del coronel Francisco Caamaño Deñó, prócer de la Epopeya de Abril de 1965, que fue Presidente del Gobierno Constitucional de la República en Armas, que enfrentó con valentía y decisión indeclinable, la intervención militar de las tropas estadounidenses, apoyadas por esa absurda e irresponsable Organización de Estados Americanos (OEA).

Desde hace muchos años estamos atentos y preocupados por lo que sucede en el vecino país de Haití, ese conglomerado humano como lo llamó Juan Bosch, que no es, ni ha sido nunca Estado o República y que ahora, doscientos años después, ha terminado convirtiéndose, en toda la extensión de la palabra, en un peligro y una amenaza para la nación dominicana. La que, por encima de todos los problemas y defectos, es un Estado republicano, organizado, con capacidad económica que lo señala como uno de los países más importantes del Caribe y Centroamérica.

Haití se desenvuelve en un profundo e inevitable capítulo de insurrección y desorden, cerrando en el 2019 con una reducción del PIB nacional de 1.2% según el Fondo Monetario Internación (FMI) y colocándolo como el cuarto país en la región con el peor crecimiento económico.

Para hacer más desolador este panorama el pasado 6 de febrero del año en curso, dio a conocer la prensa que: “El gobierno haitiano tiene hoy un déficit presupuestario de unos 15 mil millones de gourdes (más de 162 millones de dólares) en el primer trimestre fiscal, confirmó el Banco Central”.

En ese escenario geográfico en el que habitan más de 11 millones de seres humanos: “Haití Otra vez”, el autor de esta columna ha descrito cuidadosamente en el libro “Haití y la República Dominicana un origen y dos destinos” que fue a su 3ra. edición en mayo del 2017, que recoge en sus páginas, como han señalado otros, la auténtica e incuestionable historia de ese conglomerado, del cual se han desprendido la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Francia, Canadá y Estados Unidos, empeñados en echar sobre los hombros del pueblo dominicano la tragedia que no tiene cura ni recuperación de ninguna naturaleza.

El pueblo dominicano ha forjado, consolidado y defendido la República Dominicana; y es el único pueblo de América que ha enfrentado y combatido en su largo periodo de existencia, desde sus orígenes de más de 500 años, contra los ejércitos español, inglés, francés, haitiano, español otra vez y estadounidense, en el escenario de su territorio limitado; conducta que nos distingue y honra en el escenario mundial. ¡Honor y gloria eterna a los fundadores de la República, a los próceres de la Restauración, a los héroes de la Guerra de los Seis años y a los héroes y próceres que en toda su vida han dado un ejemplo de dignidad, sacrificio y valentía a todos los pueblos del mundo! ¡Que grande y valiente eres pueblo dominicano!

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