Opinión

Economía y coronavirus (II)

La expansión del coronavirus está impactando de manera preponderante en las economías, mercados financieros, sectores sociales, deportes y de diversión de todo el mundo, teniendo repercusiones negativas nunca vista en la época moderna.

La crisis de salud esta ocasionado una caída económica significativa, lo que se refleja en los choques de oferta y demanda diferente de las crisis económicas anteriores. Se necesitan políticas específicas sustanciales para apoyar las economías a través de la epidemia, manteniendo intacta la red de los servicios financieros y económicos.

Los individuos infectados por el coronavirus enfrentan un posible golpe a su salud y bienestar personal y económico. Del mismo modo, los países afectados por el problema de salud pública repentina e inesperada de emergencia, como la actual enfermedad, está demostrando que van a ver crecimiento lento de sus economías y presupuestos exprimidos, por los recursos financieros que deberán movilizar para contrarrestar el impacto del virus.

Los países emergentes pasan a primera línea de fuego en la tormenta financiera desatada por el coronavirus. Desde que se conocieron los primeros contagios fuera de China, a mediados de enero, el bloque ha sufrido una salida de capitales de más de US$29,300 millones, según cálculos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), la gran patronal global de la banca.

Esa es la mayor cifra desde que se tienen registros, muy superior a la de la crisis financiera de 2008, y a las turbulencias en los mercados financieros chinos en 2015, cuando el temor a un estallido en la segunda potencia mundial disparó los temores en los países en vías de desarrollo.

Entonces, a estas alturas, un mes y medio después del inicio de cada una de las crisis, las salidas no llegaban a los US$20,000 millones. Estamos en la mitad de la peor salida de capitales desde que hay registros, expone en un correo electrónico el responsable de la estadística del IIF, Jonathan Fortun Vargas.
Ante la crecida de las aguas en los mercados, los inversores privilegian seguridad sobre rentabilidad; estabilidad frente a volatilidad.

Y en esa particular carrera en busca de un resquicio de calma ahí fuera, los países emergentes, por definición, más expuestos a los movimientos bruscos de los mercados financieros. También, hemos observados el derrumbe de los precios del petróleo en perjuicio de los productores, pero en beneficio de los países consumidores.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas