Opinión

EN BUENAS MANOS ESTÁ LA CONDUCCIÓN DE LA NACIÓN

El presidente Danilo Medina habló el martes pasado (17-03-2020). En esa ocasión anunció un conjunto de medidas que se han venido ejecutando con algunos ajustes.

De inmediato se inició una especie de subasta muy particular, el célebre quien ofrece más. Uno habló de la creación de un fondo de contingencia para pagar 10 mil pesos mensuales a los trabajadores que resultaren afectados por el virus, mientras dure esta situación. La varita mágica no le dice al señor Abinader de cuántos empleados hablamos para determinar el monto del fondo. Además, su financiamiento no puede ser más subjetivo: quitarle a lo que tienen asignados los ministerios sin especificar porcentaje a cada uno sobre la base de prioridades. El otro se refirió al uso de un porcentaje del encaje legal, entre otras generalidades e iniciativas cuya utilidad no era otra cosa que una declaración de buenas intenciones.

Es probable que esas medidas sean de posible ejecución; sin embargo, tenemos nuestra aprensión al respecto. El de la primera propuesta no trasciende, como hemos visto, de generalidades acerca de dónde se obtendría ese dinero; el segundo olvida que no hace mucho se utilizaron 25 mil millones del mencionado encaje, y que en esas circunstancias uno no sabe si un uso excesivo de esos recursos dejaría a los depositantes de los bancos sin la protección para el retiro de los depósitos, que es en esencia la razón de la existencia del mencionado encaje.

Es muy fácil hacer propuestas sin consecuencia. Esto se parece al que ve a dos personas jugando al ajedrez o al dominó. Si en la jugada que piensa o sugiere no acierta, siempre podrá plantear otras sin ninguna consecuencia.

De igual manera actúan algunos de los que se han dedicado a participar en el quién ofrece más.

Otros, por su parte, se han dedicado a dar seguimiento a lo que se ha hecho en otros países para plantear su réplica en el nuestro sin dar el crédito a los originales impulsadores de las mencionadas medidas, algunas sin realmente haber sido probadas en la práctica.

Lo que ha faltado en todo esto es ver el asunto en desarrollo. De haberse hecho así no se hubiera actuado como si el presidente Danilo Medina hubiera estado obligado a decidir todo, absolutamente todo, en su primera intervención, sin disponer en ese momento de los precedentes y de todos los datos que sólo la realidad propia, no la ajena, cuya utilidad no negamos, iría suministrando.

Ahora el mandatario del país hablará nuevamente este miércoles, con el dominio de más precedentes y de los datos que esta semana crucial le habrá proporcionado.

A diferencia de los que se esfuerzan en hacernos ver el vaso medio vacío y se centran en las reales o posibles debilidades de lo que se diga –siempre el interesado en ese tipo de cosas puede dar con lo que se empeña en hallar–, pese a eso, reiteramos, creemos en el presidente Danilo Medina y en su buen juicio y del equipo de hombres que le acompaña.

Consideramos, en consecuencia, que en mejores manos no puede estar la conducción de la nación ante las duras pruebas a que se halla sometida.

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