Hablan los hechos

La seguridad nacional en un escenario de pandemia

Las epidemias o pandemias pueden poner en riesgo la seguridad del Estado y es que estos fenómenos imprevistos, con potencialidad devastadora no han parado de crecer en las últimas décadas. Mientras tanto, el número de enfermedades emergentes identificadas, con situaciones de riesgos asociados va en aumento. En efecto, en los últimos años han sido identificadas media docena de alertas sanitarias de carácter global: síndrome respiratorio agudo grave (SARS, siglas en ingles); gripe por el virus A/H5N1 (la gripe aviar); pandemia de gripe por el virus A/H1N1, (procedente de virus gripales animales); expansión internacional del poliovirus salvaje, (la poliomielitis); la enfermedad por el virus ébola (en el oeste de África); y la infección por el virus zika.

En el caso de República Dominicana, entendemos que la proliferación de epidemias y pandemias a nivel global deberían haber sido suficientes motivos para encaminarnos a la conformación del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional que manda la Constitución Política de República Dominicana en su artículo No.258 acorde a la enmienda del año 2010 y la construcción de una Estrategia de Seguridad Nacional. Por sus características propias, este Consejo sería el llamado a crear un organismo especializado en estos tipos de amenazas.

Cabe recordar que el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional es por definición un órgano que asiste al Presidente de la República en la dirección de las políticas y estrategias de seguridad, así como cualquier otro asunto que el le someta a su consideración. Teniendo el presidente por mandato constitucional la responsabilidad de reglamentar su composición y su funcionamiento.

Una Estrategia de Seguridad Nacional por su parte, desarrolla, aplica y sincroniza los instrumentos del Poder Nacional, para el logro de los Objetivos Nacionales. Teniendo las autoridades nacionales de mando que determinar la forma en que se habrán de alcanzar esos objetivos nacionales, definiendo los que correspondan en materia de seguridad.

En cuanto a una epidemia o pandemia, una Estrategia de Seguridad Nacional, no solo sugeriría en condiciones normales la vacunación de la población, control fronterizo y la inspección de bienes importados, sino también la adopción de planes de preparación y respuesta ante riesgos sanitarios, tanto genéricos como específicos. Empero, poco se ha hecho hasta este momento, fuera del dispositivo de Salud Pública.

En el territorio nacional se estima en cerca de 10,000 las camas hospitalarias, de las cuales un aproximado de 600 corresponden a servicios de cuidados intensivos (una de las áreas que afronta mayores debilidades del sistema nacional de salud, tanto en lo público como a nivel privado) para una población de más de 10 millones de habitantes, lo que nos da una idea de las consecuencias que podría tener un desborde en la cantidad de infectados a consecuencia de la actual pandemia por el nuevo coronavirus COVID-19, ya que podría colapsar el sistema sanitario y provocar bajas masivas en la fuerza laboral.

República Dominicana como otros muchos países, no posee una reserva estratégica para suministrar insumos básicos como las mascarillas, que se vuelven indispensables cuando las enfermedades son respiratorias. Esto no es un asunto cualquiera, si tu limitas el tráfico de personas y mercancías, las repercusiones económicas podrían ser igual o más grave que la propia enfermedad, pudiendo conducir a una crisis política y hasta la desestabilización del Estado.

En la situación de entumecimiento actual, los líderes o tomadores de decisiones se encuentran ante un dilema existencial: dejar morir muchas gentes, una especie de letargo socioeconómico limitado o dejar morir grandes áreas de la economía que da de vivir a todos, lo que es igual a un letargo profundo y prolongado. Una pesada y aterradora carga que solo puede ser abordada de manera eficaz con desarrollos científicos y con un equipo humano con la preparación multidisciplinaria, con un enfoque multifactorial y multidimensional para que las medidas adoptadas contemplen todos los escenarios de impactos posibles que aseguren no caer en situaciones de ingobernabilidad y la potencial ruptura del orden institucional.

En otras palabras, las pandemias no son extrañas a la Seguridad Nacional y actualmente forman parte inseparables de las crisis geopolíticas. La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) señala desde 1970 que todos los años aparecen una o dos enfermedades nuevas y que están presentes al día de hoy, unas cuarenta que hace una generación no eran conocidas.

Según el facultativo español, José Luis Puerta, experto en epidemias y pandemias, desde el año 1975 se han registrado en el planeta 2,102 brotes, que han sido producidos por 215 enfermedades infecciosas, dando como resultado 44 millones de personas afectadas. Unos 1,400 agentes patógenos fueron las causas de estas crisis sanitarias, donde la zoonosis o enfermedades transmitida por los animales a las personas ocupan el 58%.

El doctor Puertas señala que, aproximadamente el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes proceden de animales no domésticos, por lo que el comercio actual alrededor de la fauna salvaje cobra cada vez más relevancia en la patología infecciosa. Recordemos que el SARS surgió en el sudeste de China, como enfermedad respiratoria y gastrointestinal y en pocos meses se expandió a una veintena de países, provocando 8,098 infecciones y 774 muertes.

En la actualidad, la Seguridad Nacional no solo es desafiada por amenazas clásicas o tradicionales, sino por el incremento del riesgo de enfermedades infecciosas vinculadas con la relación del humano con el medio ambiente, el transporte de mercancías, el cambio climático y con causas intencionales.

Los esquemas de protección civil han sido enfocados a cuestiones como incendios, huracanes, inundaciones o terremotos, pero usted no encuentra una estrategia específica contra fenómenos como los coronavirus. Sin embargo, lo que preocupa desde el enfoque de las amenazas, no es siquiera la llegada de epidemias o pandemias, sino condiciones muy específicas que se dan en República Dominicana, donde de acuerdo con el Banco Central, en el año 2018 recibimos 6.5 millones de turistas, con un alto componente de una población envejecida, que es más vulnerable a las enfermedades respiratorias, pero también flujos migratorios constantes procedentes de poblaciones con niveles bajos de calidad sanitaria.

No es posible para un correcto análisis y una específica recomendación obviar, la realidad socioeconómica del Estado dominicano, muy similar a las de otros Estados de las mismas características y nivel de desarrollo, por cuanto es posible encontrar ciertas falencias en el abastecimiento de determinados centros de salud, en lo que tiene que ver con medios de protección básicos (guantes, mascarillas, etc.) que según los protocolos se deben utilizar al tratar pacientes sospechosos del nuevo coronavirus.

Italia una de las economías más grande del planeta no produce mascarillas y ha confrontado múltiples problemas para su abasto, mientras que Alemania para cubrir la demanda ha prohibido su exportación. La misma OMS ha advertido de la escasez de equipos de protección personal (EPP) para el personal de salud.

La propuesta que hacemos es conformar el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, nombrar el Consejero de Seguridad y Defensa Nacional, desarrollar y ejecutar planes de respuestas especificas ante la amenaza y los desafíos sanitarios que nos contrapone la presente pandemia del nuevo coronavirus COVID-19, con una aproximación multisectorial que asegure la buena coordinación de todas las administraciones implicadas tanto en lo nacional como en lo internacional.

La presente crisis global que impacta a Republica Dominicana, no tiene analogía en la historia del país, por tanto no existe la experiencia en afrontarla, países desarrollados ubicados dentro de las 10 economías más grandes del planeta han tenido que integrar esfuerzos multidimensionales y multisectoriales buscando salir airosos. De ahí que la coyuntura demanda, de todos los actores nacionales, una acción conjunta sin color partidario, para apoyar los esfuerzos de las autoridades en los combates que se realizan en esta guerra sanitaria que nos enfrenta contra el COVID-19. Unamos voluntades para poder construir la Seguridad Nacional que ordena la Constitución de la República.

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