Hablan los hechos

República Dominicana, otro país en medio de la pandemia

República Dominicana, la bulliciosa y activa nación caribeña, es otra en tiempos del nuevo coronavirus desde el jueves 19 marzo cerró sus fronteras y activó medidas que prácticamente tienen en cuarentena al país.

57 años tenia el pais sin cerrar totalmente su frontera terrestre, la última vez fue en abril de 1962 cuando la crisis diplomática con Haití ante la presencia en su embajada de los miembros de la policía haitiana, pero en esta ocasión la situación es más drástica.

Sin dudas el COVID 19, que en este territorio lleva dos fallecidos y 34 casos confirmados, tiene a todos ocupados y preocupados dada la envergadura de la pandemia, la cual crecer como bola de nieve.

Las calles de las ciudades están casi desiertas, pues aunque el trasporte público se mantiene los ciudadanos se han recogido en sus casas y solo funcionan aquellas empresas autorizadas a operar y quienes brindan servicios públicos de primera necesidad.

Siempre existen quienes hacen caso omiso a las advertencias de las autoridades y se creen infalibles a la enfermedad, pero cada día son menos, y el reducto queda entre algunos los cuales no aquilatan la magnitud del problema.

El Gobierno y sus autoridades sanitarias hacen frente a la situación en condiciones complejas, y a pasos acelerados trabajan para incrementar su capacidad de respuesta.

En esa dirección surgen alianzas con el sector privado, para entre todos, salir adelante en esta lucha contra la Covid-19, y tal y como exigen diversos sectores sociales, se debe continuar en esa línea dado que en esta nación, según cifras oficiales, un 20 por ciento de la población es pobre, por tanto, están impedidas de asumir los costos de esta enfermedad.

Baste citar que los laboratorios privados cobran por la prueba para detectar la enfermedad cuatro mil 500 pesos (84 dólares), algo impagable para quienes viven de bajos salarios aquí.

Es hora que el humanismo florezca y se deje de a un lado el aspecto comercial en aras de salvar a este pueblo, así como de aunar esfuerzos por un bien superior, preservar vidas.
Por otra parte, la economía se reciente como en el mundo entero y, por ejemplo, el turismo, actividad vital en este país, será muy golpeado.

Para la próxima semana los hoteles quedarán totalmente desocupados y según el expresidente de la Asociación de Hoteles y Turismo Joel Santos, el cierre de las fronteras va a reducir a cero el número de turistas y entrarán en un período de pausa.

El Gobernador del Banco Central de la República Dominicana, Héctor Valdez, estimó que si la situación de la pandemia llega al mes de junio, el sector turístico puede tener pérdidas por alrededor de 400 millones de dólares.

Dominicana con su Comisión de Alto Nivel al frente, lleva un proceso en el cual un sin número de medidas se tomaron y a diario surgen nuevas, en unos casos para implementar las grandes decisiones y en otros, a pautar sobre sectores nuevos.

El Congreso aprobò ya de la resolución de declaratoria de emergencia nacional para enfrentar el nuevo coronavirus y con ella se sumarán acciones que continuarán modificando la cotidianidad de este territorio.

Definitivamente, estamos en presencia de un fenómeno global que cambia a nuestros países, y continuará haciéndolo aunque con la esperanza, la ciencia y los pueblos lo detengan.

La región se blinda frente al nuevo coronavirus y en la medida que pasan los días los países se suman a la desconexión, que significa aplicar medidas de aislamiento, las que se esperan sean organizadas de tal forma que las afectaciones sean las mínimas y sobre todo fortalezcan las defensas ante el virus

Mientras viviremos otras realidades, el bullicio de las ciudades pasa puertas adentro y las rutinas diarias se modifican a la espera de que tras la tempestad llegue el buen tiempo.

* Reportaje de Prensa Latina

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