Opinión

Un enemigo que ha roto la normalidad de la vida

En lo que va del presente siglo, la humanidad ha tenido que enfrentarse a tres acontecimientos para lo que no estaba preparada. El primero ocurrió el 11 de septiembre de 2001 cuando de manera imprevista se produjo un atentado terrorista a las Torres Gemelas de New York. Se estima que más de 3 mil personas murieron como consecuencia de ese hecho. Políticamente hablando, el resultado inmediato fue que la lucha contra el terrorismo pasó a primer plano a nivel mundial con todas las consecuencias que conocemos. Desde entonces, el mundo es más inseguro.

El segundo acontecimiento, que ocurrió también de manera imprevista, se produjo en 2008. Ese año explotó una crisis que estuvo a punto de derribar todo el sistema capitalista. Se inició con el colapso de una burbuja inmobiliaria que contagió al sistema financiero norteamericano, y luego al internacional, generándose una parálisis económica mundial durante el 2009. Para muchos, las decisiones que se tomaron para enfrentar esa crisis, si bien volvieron a hacer crecer la economía mundial, lo que hicieron fue lanzar para más adelante la explosión de una nueva crisis económica global.

El tercer acontecimiento está en marcha. Se trata de una pandemia mundial producida por un virus para el que no estábamos preparados. Nadie es inmune a este virus y hasta ahora no hay cura. Nadie está a salvo y no hay certeza de cuando aparecerá la vacuna. Por la experiencia de China y Corea sabemos que lo único que funciona para detener la propagación del virus es el aislamiento social.

Puede decirse que la humanidad hace frente a un enemigo sumamente peligroso, que ha roto la normalidad de nuestra vida cotidiana, que nos condena a prisión domiciliaria de manera voluntaria, que ha estado rompiendo las relaciones afectivas, al punto de que tenemos miedo de saludar, de abrazar y dar un beso. Hoy, muchas gentes que no conocían lo que era un toque de queda, lo conocen, y una sensación de la vulnerabilidad se adueña de los seres humanos.

Cuando se observa el mapa elaborado por el Coronavirus Resource Center de la Universidad de Johns Hopkins, que recoge los casos de personas confirmadas con coronavirus a nivel mundial, el número de muertes producidas, el total de los recuperados y el número de países afectados por el virus, resulta impresionante la velocidad con que se propaga. Lo que se detectó primeramente en China a finales de año pasado hoy está diseminado en 172 países. El miércoles de la semana pasada ese mapa reportaba que habían muerto un poco más de 8 mil personas en todo el mundo; este miércoles, al final de la tarde, la cifra llegaba a casi21 mil.
Todo apunta a que el 2020 será uno de los años más difíciles, vivido por la humanidad, desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Un titular de uno de los periódicos españoles caracterizaba la situación como la guerra de nuestra generación.

Otras del Comité Político
últimas Noticias
Noticias Relacionadas