Opinión

Comercio en crisis

La Organización Mundial del Comercio (OMC) está convencida de que los intercambios de bienes y servicios a escala planetaria acabarán siendo afectados por la caída de las exportaciones en el marco de una economía mundial que está siendo fuertemente abatida por el impacto de la enfermedad del nuevo coronavirus, bautizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como covid-19.

Siendo la OMC la única entidad internacional reguladora del comercio global se puede apreciar cierto rezago en la implementación de la normativa multilateral desde que en el 2013 se aprobó el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio suscrito en la Novena Conferencia Ministerial celebrada en la ciudad de Bali, Indonesia.

En los finales de 2019 el mundo acusaba un enfriamiento en las transacciones comerciales internacionales. Tanto el Banco Mundial (BM) como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y la propia OMC apostaban a una cierta recuperación de la economía mundial.

De repente, el panorama económico mundial comenzó a deteriorarse por la expansión una enfermedad que en poco tiempo se ha expandido por todo el globo terráqueo, convirtiéndose en la primera pandemia del presente milenio y que producirá daños económicos y sociales muy superiores a los aportadoss por la Gran Recesión (2008-2009).

Agencias noticiosas extranjeras exponen criterios sobre el desempeño del comercio mundial de bienes y servicios afirmando que éste “se mantendrá débil en los próximos meses debido a las interrupciones provocadas por el coronavirus en China que limitan la circulación del comercio internacional que ya se desaceleró debido a los aranceles y la incertidumbre, según la Organización Mundial del Comercio”.

Naturalmente, ya el comercio global venía arrastrando nubarrones sobre su desempeño debido a la entrada en vigor de las medidas arancelarias y no arancelarias implementadas por Estados Unidos contra China y otros actores económicos globales, a lo que debe sumarse la incidencia de factores geopolíticos que han estado gravitando sobre la marcha de las relaciones económicas internacionales.

El 12 de febrero de 2020 escribimos en El Nacional un artículo titulado “¿Caerá el comercio?” y en el mismo se sostenía que habíamos llegado al 2020 con una economía mundial cargada con problemas heredados y uno peligrosamente nuevo: el surgimiento en China de un nuevo coronavirus, que produce el covid-19.

Definitivamente las crisis suelen presentarse sin que medie el preaviso de un economista futurólogo o de un organismo crediticio multilateral al estilo FMI.

Nouriel Roubini es un economista turco que se radicó en Estados Unidos y que ganó fama internacional por su pronóstico sobre el estallido de la Gran Recesión (2008-2009) y que en su libro “Cómo salimos de ésta” (2010) expone las causas de esa crisis financiera.

Pero en el caso concreto de la actual crisis económica mundial desatada por la propagación a escala planetaria del covid-19 no fue posible proyectar inmediatamente el impacto global de esa pandemia.

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