Opinión

Cómo hacer frente a lo que se nos viene encima

Para que podamos entender el esfuerzo económico que habrá que desarrollar para superar la crisis que se nos viene encima, tenemos que recordar todo lo que se hizo a nivel global para evitar que la Gran Recesión de 2008-2009 se transformara en una Gran Depresión, como ocurrió en los años treinta del siglo pasado.

Primeramente hay que señalar que, con el apoyo de los organismos internacionales, que durante muchos años promovieron políticas de moderación en el gasto público, los gobiernos de prácticamente todos los países se vieron obligados a aplicar políticas fiscales expansivas. Por ejemplo, la deuda pública norteamericana, que era equivalente al 65% del PIB en el año 2007, hoy supera el 106% del PIB. España, que antes de la crisis tenía una deuda inferior al 36% del PIB, ahora es de 96% del PIB.

En el área monetaria, la política de disminución de las tasas de interés se aplicó en prácticamente todos los países, llegándose a niveles cercano a cero, y algunos bancos centrales introdujeron una herramienta no convencional de política monetaria, la flexibilización cuantitativa, para aumentar la oferta de dinero mediante la compra de activos financieros.

Ahora, cuando todavía muchos países no se han recuperado de los traumas producidos por la Gran Recesión, estamos de nuevo inmersos en una preocupante situación económica producida por la propagación del coronavirus en todo el mundo. Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, ya habla de recesión y considera que será igual o peor que la de 2009, que su duración dependerá de la contención del virus y de tener una respuesta coordinada y efectiva de la crisis.

Por su parte, la OCDE, proyecta que, producto de las restricciones de movimiento y el aislamiento social producido por la pandemia, el impacto directo inicial de los cierres de empresas podría ser una disminución en el nivel de producción de entre un 20 y un 25% en muchas economías, con el gasto de los consumidores potencialmente disminuyendo alrededor de un 33%. Los cambios producidos por esas disminuciones en la producción y el consumo superarían con creces lo ocurrido durante la crisis financiera mundial en 2008-09, sin tener en cuenta ningún impacto indirecto adicional que pueda surgir.

Por lo expresado, hoy la preocupación es evitar que esa recesión prevista se transforme en una Gran Depresión. Para eso ya se están anunciando medidas extraordinarias. Por el lado fiscal, los países del G-20 anunciaron la inyección de más de 5 billones de dólares, casi el 6% del PIB global, y Estados Unidos anunció un paquete de estímulo fiscal de 2 billones de dólares, equivalente al 9% del PIB de ese país, lo que representa el mayor estímulo fiscal jamás aprobado por el Congreso de ese país. Por el lado monetario también se están tomando medidas extraordinarias tanto por el lado de las tasas de interés como por el de la flexibilización cuantitativa.

Aquí, en nuestro país, hay que actuar en consecuencia.

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