Opinión

Abril.IV

Por Euclides Gutiérrez Félix

El comunicado dirigido ¡Al País!, firmado por miles de profesionales universitarios el 27 de febrero de 1965, utilizando el lenguaje popular podemos decir “vino a ponerle la tapa al pomo”, y convenció profundamente a los oficiales que habían fundado el movimiento constitucionalista y a una larga lista de oficiales de la Marina de Guerra, Fuerza Aérea y la Policía Nacional que se integraron con la decisión firme y coherente a la tarea de sacar de la jefatura del gobierno al funesto “Triunvirato”, que para entonces ya estaba integrado por dos personas debido a que el último de sus miembros, Ramón Tapia Espinal, había renunciado de esas funciones.

El autor de esta columna solicitó a la dirección provisional que dirigía a los sobrevivientes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, una entrevista para llevar a su conocimiento de lo que estaba sucediendo.

Se formó una comisión integrada por los compañeros Norge Botello, Roberto Duvergé, Juan B. Mejía y Jimmy Durán, nos reunimos en la oficina profesional que tenían los doctores Alfredo Parra Beato y Manuel Ramón Morel Cerda, en la calle 16 de Agosto esquina Avenida Mella.

Cuando informamos a los compañeros de lo que estaba sucediendo asegurando que ese movimiento conspirativo en las filas de las Fuerzas Armadas estaba orientado políticamente por el profesor Juan Bosch, quien con su experiencia extraordinaria para confundir a los servicios de inteligencia de Estados Unidos de América, había designado como secretario general del PRD, a Antonio Martínez Francisco, rico empresario, vendedor de automóviles, camiones y equipos pesados, dueño de la Antilla Motors, y hombre íntimamente ligado a la embajada estadounidense en nuestro país. La habilidad extraordinaria del profesor había engañado totalmente a los espías de ese país norteamericano.

Otro de los pasos que dimos el pequeño grupo de abogados incorporado a los objetivos de la conspiración fue relevar y desplazar de la dirección de la Asociación Dominicana de Abogados, ADOMA, llevando a la presidencia de ese importante sindicato de abogados al doctor Miguel Vásquez Fernández, Miguelito, fundador del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, y hombre de un valor y dignidad incuestionables.

Era una forma de asegurar que cuando se iniciara el movimiento, esa asociación que tenía crédito en la vida del pueblo dominicano sería la primera en hacer público el reconocimiento y el apoyo al derrocamiento del gobierno de facto que avergonzaba la firmeza y la dignidad de nuestro pueblo. Poco después nos enteramos tal vez más allá de lo que pensábamos, en la importancia del grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas que estaba dispuesto a “echar el pleito”, para reinstalar en la presidencia de la República al ilustre ciudadano que había sido derrocado en 1963 en un acto de traición imperdonable.

Entre el grupo de oficiales superiores y subalternos estaban el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, incorporado por el mismo Rafael Fernández Domínguez, quien convenció a un reducido grupo de sus compañeros que hacían objeción al ingreso de Caamaño Deñó a las filas del movimiento. Rafelito Fernández y Caamaño Deñó, hijos de militares, se conocían desde hacía muchos años y Fernández Domínguez estaba convencido, porque lo conocía bien, que Francis Caamaño, era un soldado muy valiente; poco después se incorporó el Vicealmirante Manuel Ramón Montes Arache, comandante del Cuerpo Especializado de “Hombres Rana”. Continuaremos…

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