Políticas

EE.UU. y el debate sobre la votación en tiempos de pandemia

La pandemia del coronavirus encendió el debate en Estados Unidos acerca de si ampliar la votación por correo para las elecciones de noviembre, una posibilidad a la que se opone el presidente Donald Trump.

Casi 30 estados del país cambiaron hasta el momento las reglas o prácticas a aplicar en las primarias o en las elecciones generales, en respuesta a la emergencia de salud pública que ya dejó casi 100 mil fallecidos en el país y más de un millón 700 mil contagiados.

De acuerdo con un conteo del diario The Washington Post, las nuevas políticas aplicadas en la materia abarcan aproximadamente a 86,6 millones de votantes registrados, incluidos más de 40 millones de personas que a partir de las modificaciones tendrán el derecho temporal de emitir un voto en ausencia debido al virus.

El periódico indicó en un artículo reciente que estos sorprendentes cambios en el panorama electoral abarcan casi todas las partes del país, tanto los estados rojos como los azules.

«Pero a menos de seis meses de noviembre, la ola de cambio en gran parte bipartidista se ha visto afectada por la turbulencia política cuando el presidente Trump plantea dudas infundadas sobre la seguridad de votar por correo y amenaza con castigar a los estados donde los líderes demócratas lo están facilitando», apuntó el medio.

La propagación de la pandemia en el país, el más golpeado por el coronavirus en el mundo, ya se hizo sentir en el cronograma electoral del año, pues muchos estados debieron posponer los comicios primarios y ampliar las posibilidades de votación por correo para evitar que la asistencia a las urnas provocara un incremento de los contagios.

Según el Post, más de 168 millones de los casi 198 millones de votantes registrados son elegibles para emitir su boleta en ausencia en 2020, ya sea en primarias o en las elecciones generales.

En el otoño, la nación norteña podría ver un gran aumento en la votación por correo en comparación con 2016, cuando más de 33 millones de papeletas fueron emitidas en ausencia o enviadas por correo en los comicios generales, alrededor del 24 por ciento del total contabilizado.

Un proceso de ese tipo resulta complicado y de un alto costo económico, pues impone cambios organizativos y desafíos para los empleados electorales, el Servicio Postal y los propios ciudadanos.

Dada esa realidad, los demócratas han buscado dedicar considerables fondos a expandir la votación por correo en medio de la pandemia, para lo cual llegaron a incluir 3,6 mil millones de dólares para infraestructura electoral en una propuesta de plan de estímulo aprobada el 16 de mayo en la Cámara de Representantes.

Pero ese proyecto legislativo, que en total destina tres billones (millones de millones) de dólares a enfrentar los efectos de la crisis sanitaria, no debe avanzar en el Senado controlado por los republicanos, además de que enfrenta una amenaza de veto por parte de Trump.

Mientras tanto, especialistas en elecciones advierten que los estados están peligrosamente mal equipados para manejar el probable aumento de la votación por correo en la contienda presidencial del 3 de noviembre y facilitar la votación en persona en un entorno peligroso.

«Sin más ayuda, algunos expertos dicen que Estados Unidos se está precipitando hacia un desastre potencial que podría provocar un resultado electoral retrasado o disputado», sostuvo al respecto la cadena de televisión NBC News.

TRUMP CONTRA EL VOTO POR CORREO

En medio de los dilemas provocados por la emergencia de salud, Trump y muchos de sus aliados republicanos han lanzado una serie de ataques contra la votación por correo y los esfuerzos demócratas por impulsarla, acusaciones calificadas de falsas por analistas y medios de prensa.

Los argumentos del jefe de la Casa Blanca van desde decir que emitir boletas por esa vía propicia el fraude, hasta manifestar que esa forma de sufragio brinda una ventaja inherente a los candidatos demócratas, aun cuando diversas fuentes sostienen que hay poca o ninguna evidencia para sustentar tales afirmaciones.

El 20 de mayo el jefe de la Casa Blanca intensificó su arremetida contra la votación por correo, al amenazar a Michigan y Nevada con retener sus fondos federales si continuaban expandiendo los esfuerzos para facilitar el sufragio por esa vía, y lanzarles la acusación de que estaban cometiendo fraude electoral.

Trump escribió en Twitter tres días después que Estados Unidos no puede tener todas las boletas emitidas por correo, porque serían las elecciones más amañadas de la historia.

Al decir del mandatario, quien no citó ninguna prueba para sus pronunciamientos, la gente tomaría las boletas de los buzones, imprimiría miles de falsificaciones y obligaría a las personas a firmar, además de que falsificaría nombres. «Intentan usar la Covid para esta estafa», añadió en referencia a la Covid-19, enfermedad causada por el coronavirus.

El diario The New York Times apuntó que esto sucede mientras los republicanos gastan millones de dólares en amplios esfuerzos que podrían suprimir la votación en noviembre en áreas fuertemente demócratas, particularmente en estados considerados campos de batalla como Michigan y Wisconsin.

Legislaturas controladas por los republicanos y abogados del partido rojo están tratando de bloquear o minimizar la votación ausente generalizada y otras medidas que facilitarían el sufragio, con acciones que incluyen reclutar voluntarios para monitorear los sitios donde se ubican las urnas.

De acuerdo con el diario, los ataques del gobernante muestran un patrón de insinuaciones sobre el fraude electoral que pone en duda la integridad de las elecciones, lo que, para algunos demócratas, podría ser el preludio de esfuerzos de los republicanos para disputar el resultado en noviembre si Trump pierde.

El propio exvicemandatario Joe Biden, virtual candidato presidencial demócrata, ha sugerido varias veces que espera que Trump interrumpa o incluso intente retrasar las elecciones.

Algo similar manifestó recientemente en un programa televisivo el cineasta Michael Moore, quien consideró que Trump solo podría ganar los comicios si hace trampa, y advirtió que podría querer cancelarlos o posponerlos, dado que su criticada respuesta a la pandemia ha dañado su popularidad.

La cuestión de cómo se emitirán los votos este año seguramente continuará ganando fuerza a medida que se desarrollan nuevos comicios primarios y se acercan los generales, en los cuales, además de la presidencia del país, estará en juego toda la composición de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. ( Martha Andrés Román de Prensa Latina)

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