Opinión

Primero la responsabilidad

En días re­cientes se ha abierto un de­bate alimenta­do por la opo­sición en torno a si se hace necesario que tome una li­cencia de mis funciones eje­cutivas, por mi condición de candidata vicepresidencial.

Podría explayarme en una motivación jurídi­ca analizando los postula­dos del artículo 139 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral y el artículo 80 de la Ley de Función Pública, pero no se hace necesario, sus disposiciones están su­ficientemente claras: se ex­cluyen de la suspensión de funciones a los cargos elec­tivos.

Sin embargo, consciente del rol que me ha tocado ju­gar en la administración pú­blica, siempre he aspirado a que primen los valores en el desempeño de las responsa­bilidades que tengo bajo mi cargo y someter mis acciones al ejercicio de la íntima con­vicción y de la visión cristiana de nuestro accionar.

Me ha tocado ejercer el rol de Coordinadora de las políticas sociales en un mo­mento único en la historia de la humanidad. Como he dicho antes, habría sido un ejercicio de suma irrespon­sabilidad abandonar mis funciones, tan necesarias en este momento, para dedi­carme a hacer campaña po­lítica. Lo correcto era poner en pausa la política y dedi­carme en cuerpo y alma al desarrollo efectivo del pro­grama “Quédate en Casa”.

¿Otros podrían haberlo hecho? Seguro que si, pe­ro en esta crisis el tiempo es un factor esencial y, en con­secuencia, no había tiempo para la curva del aprendiza­je. ¿Se le pide al Presidente que deje de ejercer sus fun­ciones cuando es candida­to? Claro que no. ¿Se me pi­dió que tomara licencia en el 2016, cuando fui candi­data y seguí en mis funcio­nes? Claro que no. ¿Por qué ahora? Saquen ustedes sus propias conclusiones

La tarea mayúscula de hacer realidad “Quédate en Casa”, en tan poco tiempo y con tanta efectividad, reca­yó sobre un gran equipo de trabajo de varias institucio­nes. Sin tumultos, sin recla­mos mayores, sin discrecio­nalidades ni favoritismos, asignaron el beneficio co­rrespondiente a 1.5 millo­nes de hogares en todo el país, que en realidad lo ne­cesitan, de todas las ideolo­gías y partidos.

El 12 de marzo, último día de la campaña munici­pal, que estuvimos acompa­ñando al pueblo de Neiba y al Alcalde que resultó elec­to el pasado 15 de marzo, fue la última vez en la cual realicé actividades propias de una campaña electoral. Desde esa fecha, por respe­to a mis funciones, me he concentrado exclusivamen­te en la tarea institucional y en el combate al corona­virus.

La reflexión que he realiza­do en los últimos días me lle­va a las palabras de Su San­tidad Francisco, al resaltar la valentía de las mujeres quie­nes, a diferencia de muchos de los Apóstoles “que huye­ron presos del miedo y la in­seguridad, que negaron al Señor y escaparon, ellas, sin evadirse ni ignorar lo que su­cedía, sin huir ni escapar…, supieron simplemente estar y acompañar”.

Por encima de la campa­ña política está la respon­sabilidad necesaria para combatir la crisis, estar del lado de las personas y apo­yarles en sus necesidades. Siempre estaré del lado de quienes observan las reglas y normas con celo y hones­tidad, pero no de quienes ajustan la norma a las nece­sidades del momento o a los intereses políticos coyuntu­rales.

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