Opinión

OLA DE SERVICIOS

La economía de los servicios avanza año tras año, a tal punto que el comercio mundial de mercaderías crece en términos de volumen a un ritmo más lento que el de servicios.

Las exportaciones de servicios suponen más del 23 por ciento del total de las exportaciones mundiales y, aunque se han mantenido al margen de las subidas tarifarias producidas por la escalada de las tensiones comerciales internacionales, lo cierto es que las ventas de servicios y de bienes están muy relacionadas.
Estados Unidos sigue siendo el mayor exportador de servicios del mundo y acumula el 14 por ciento del mercado mundial. Le siguen el Reino Unido, Alemania y Francia.

China es el quinto mayor exportador de servicios del mundo, por delante de Holanda, España e Italia. Las exportaciones de servicios del gigante asiático han crecido una media del 8 por ciento. Mientras tanto, India ha adelantado a Japón y ocupa el octavo lugar desde el 2019.
La OMC ha colocado en su agenda de discusión el tema de los servicios. Naturalmente, los gobiernos de los países desarrollados son los que mayor interés muestran en el comercio de servicios.

Son esas economías a través de sus grandes empresas los que ejercen el control de la producción y comercialización de los denominados bienes intangibles. Los países en vía de desarrollo suelen ser receptores de servicios.

La OMC es entidad que se ocupa de la regulación de las transacciones comerciales que se producen entre los países miembros mediante la concertación de acuerdos comerciales que se aprueban tanto en un marco multilateral como entre países o grupos de países de manera bilateral o plurilateral.

Años atrás EE. UU. concebía a la OMC como un instrumento efectivo para enfrentar los intereses comerciales de países adversos a su visión geoeconómica, especialmente en los casos de aplicación de subsidios a determinadas producciones; pero con el ascenso de Donald Trump a la Casa Blanca la permanencia o no de esa potencia económica mundial dentro de la OMC luce incierta.

El sistema de negociaciones comerciales multilaterales que se desarrolla en el marco de la OMC se encuentra atrapado en las definiciones geopolíticas de los grandes actores del comercio mundial.

Y aunque se sigue hablando de libre comercio y del multilateralismo en las negociaciones comerciales, con el discurso del proteccionismo y del bilateralismo dentro del comercio mundial se aprecia una acentuada marginación de la OMC en las determinaciones comerciales globales.

Naturalmente, se ha de tener presente que los países desarrollados son los campeones del proteccionismo comercial, según se demuestra en documentos oficiales elaborados por la Unión Europea. La OMC ha sido cuestionada al exigir a los países miembros la adopción de medidas regulatorias que van más allá de las fronteras y que afectan directamente el ejercicio de la soberanía jurídica.

La imagen institucional de la OMC quedaría fortalecida si pusiera un mayor interés en fomentar la capacidad exportadora de los países en vías de desarrollo, promoviendo políticas que incrementan la generación de empleos para, enfrentar de esa manera los niveles de pobreza que agobia a esas economías.

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