Opinión

La dimensión política de Juan Pablo Duarte

En el Juan Pablo Duarte que nace el 26 de enero de 1813 en la capital dominicana y muere a los 63 años en Caracas, Venezuela, en julio de 1876, tienen las actuales generaciones de políticos dominicanos las más formidables lecciones: a pesar de vivir en una sociedad que en el orden socioeconómico no pasaba de ser precapitalista, aplicó en la lucha por la independencia nacional acciones propias de un maestro de la política.

En este 182 aniversario de la fundación de La Trinitaria y el 176 de la proclamación de la independencia, sus modelos de pensamiento y acción son más necesarios que nunca. En estos momentos cruciales para el destino de nuestra nación, los símbolos de la dominicanidad (Duarte, los trinitarios, los restauradores y las guerras patrias de 1868-74, 1916, 1965) constituyen faros para el presente y el porvenir.

Los antecedentes inmediatos de La Trinitaria se encuentran en las ideas liberales de la Constitución de Cádiz de 1812, la exaltación de los derechos humanos de la Revolución Francesa de 1789, que nos llegaron a través de Haití, y de los postulados independentistas de las Trece Colonias,los Estados Unidos de hoy.

De ahí que los pequeños burgueses trinitarios se propusieran instaurar en nuestro país el sistema de la democracia representativa, que es la expresión política de los países que cuentan con burguesías desarrolladas.

Era imposible para entonces convertir en realidad esos proyectos: no contábamos con el suficiente desarrollo social y económico que le sirviera de base.

A pesar de que esas ideas se encontraban dispersas en la mente de algunos criollos, es Juan Pablo Duarte quien las organiza y convierte en realidad, luego de sus viajes por Europa y Estados Unidos. Esto habría de hacer posible el principal aporte del Padre de la Patria: concebir y poner en práctica la creencia de que únicamente podríamos lograr nuestra separación de Haití y de cualquiera otra dominación, luchando bajo la dirección de una agrupación política, un partido: La Trinitaria.

Es así como en julio de 1838 comenzó la lucha organizada contra el gobierno de Jean Pierre Boyer, aunque las primeras denuncias contra ese gobierno habían iniciado en diciembre de 1834: cuando todavía era un mozalbete José María Serra hacía circular en la ciudad de Santo Domingo unas hojas escritas con el título de “El Dominicano Español”, en las que se invitaba a la insurrección.

Aunque la sociedad La Trinitaria se convirtió en el principal aporte de Juan Pablo Duarte a la causa de la emancipación, se destacó su desprendimiento personal: incluso se vio obligado a pasar por grandes penurias durante su destierro en Venezuela y en otros países de América y Europa. Ese gesto se encuentra resumido en una carta que desde el exilio les envió a sus familiares el 4 de febrero de 1844:

“El único medio que encuentro para reunirme con ustedes es independizar la patria; para conseguirlo -decía el Patricio- se necesitan recursos, recursos supremos, y cuyos recursos son, que ustedes de mancomún conmigo y nuestro hermano Vicente ofrendemos en aras de la patria lo que a costa del amor y el trabajo de nuestro padre hemos heredado”.

(Esa actitud recuerda el de otro dominicano, Juan Bosch, quien sin contar con casa propia siquiera donó en 1978 al Partido de la Liberación Dominicana los 70,786.67 pesos que le correspondían por dinero acumulado en razón de su pensión de expresidente de la República. Esos fondos fueron destinados a cubrir los gastos de la campaña electoral de ese año).

Las alianzas que La Trinitaria llevó a cabo, tanto con el movimiento haitiano de la Reforma, en 1842, como con el sector de los hateros, en 1843, convierten al Padre de la Patria en un gran táctico.

Consciente de que las luchas de los reformistas haitianos y de los trinitarios respondían a los intereses de clase, envió a Haití a Juan Nepomuceno Ravelo, para que llegara a un acuerdo con el grupo de la oposición antiboyerista de la parte de habla francesa, y al fracasar esas gestiones encomendó la misión a Matías Ramón Mella, quien logró una importante concertación con los reformistas.

La conspiración de La Reforma se inició el 17 de enero en el sector Praslin, y el 31 de marzo caía el gobierno boyerista.

Por su parte, el otro acuerdo planteado por Duarte lo presenta como un auténtico visionario de su tiempo: hacer realidad la unidad de la pequeña burguesía con el sector hatero con el propósito de acabar con la dominación haitiana.

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