Cultura

Sitial de reverencia a la Negra, Mercedes Sosa

Por Maylín Vidal

En el corazón de San Telmo, uno de los barrios más añejos de Buenos Aires, prevalece hoy un lugar especial que rinde honores a una de las voces más grandes de la cultura latinoamericana, la gran Mercedes Sosa.

La Negra, como la bautizaron en esta patria, cumpliría este jueves 85 años y su música sigue imperecedera, transmitida de generación en generación en esas conocidas canciones que legó, con aquella desgarradora voz inconfundible, inmortalizada en temas como La cigarra o ese clásico como lo es Solo le pido a dios, de León Gieco.

Fundado en 2011, el espacio dedicado a Sosa, conecta con muchos visitantes y nació no solo para reverenciar a esta gran artista de todos los tiempos, también es hogar de la cultura latinoamericana, de aquellos que defienden sus raíces en cada rincón de la Patria Grande, por lo que tanto ella luchó.

Hoy sus puertas están cerradas por un virus que ha cambiado al mundo este 2020 y que golpea con fuerza a una Argentina que lucha por ponerse de pie en medio de una importante crisis económica que arrastraba y ahora se acentúa.

En aquel caserón de San Telmo, declarado Monumento Histórico Nacional y construido en el Siglo XVIII, se promociona y difunde el arte del continente.

Durante su largo bregar fue casa de Ejercicios de la Compañía de Jesús, un hospital, un colegio, depósito de armas, cuartel y centro penitenciario.

Pero hoy es un refugio popular de la cultura y más que todo un altar para rendir honor permanente a Mercedes Sosa.

Allí, imágenes corren por la pantalla de un televisor, es La Negra en plenitud, con esa voz potente. En la sala-museo, una de las ocho del recinto, hay objetos muy especiales: cuatro de sus imponentes ponchos, ?uno de sus sellos distintivos?, sus pasaportes y cédula de documentación, fotos, cartas, tres de sus espejuelos.

También hay epistolarios de sus amigos Charly García y Milton Nascimento, por citar algunos, y algo muy significativo: el premio Grammy que conquistó en 2005 por su álbum folclórico Corazón libre.

Mientras se escucha de fondo su magistral interpretación de Gracias a la vida, de la chilena Violeta Parra, se puede acceder a otras galerías con trabajos manuales y arte de comunidades indígenas y otras propuestas como la de la asociación civil En Círculo que ha encontrado un lugar para compartir sus trabajos.

La Negra, la voz de la tierra ?como la llamo cierto crítico? sigue viva hoy y su semilla germina en las calles de Buenos Aires y otros lugares distantes de esta geografía austral, con los nuevos exponentes que se niegan a dejar morir lo autóctono, lo ancestral, frente a un mercado monopolizado donde abunda, la gran mayoría de las veces, sonidos banales.

Haydée Mercedes Sosa nació en San Miguel de Tucumán, en 1935, y siendo una quinceañera, a instancia de sus amigas, participó en un certamen radial que cambió su vida por completo. Voz sagrada del canto popular, incursionó en otros géneros musicales como el tango, el rock y el pop, pero siempre se definió como una ‘cantora’.

Sus magistrales interpretaciones de Canción con todos, Alfonsina y el mar, La maza y Duerme negrito dejaron una huella insuperable.

Y si alguna vez le dio Gracias a la vida por darle tanto, hoy, en sus 85 cumpleaños, muchos le dan gracias a ella por dar tanto a la música latinoamericana.

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