Hablan los hechos

La desgracia vuelve a tocar a El Líbano

Por Armando Reyes

La creencia de que se enfrentaban a un terremoto o una agresión resultaron las primeras reacciones de los beirutíes tras escuchar y luego recibir el impacto de dos explosiones registradas en el puerto capitalino.

Las dos causaron, según un recuento extraoficial, más de 150 muertos, más de 5 000 heridos y daños en edificios e instalaciones en varios kilómetros a la redonda.

El presidente de la República, Michel Aoun, expresó que las explosiones derivaron de la ignición de 2750 toneladas de nitrato de amonio, utilizado para fertilizantes y explosivos, que estuvieron almacenados desde 2014 sin supervisión alguna ni medidas de seguridad.

Con anterioridad, el primer ministro Hassan Diab anunció que se abrirá una investigación para identificar los responsables del negligente suceso explosivo, cuyo estruendo se escuchó en Siria y Chipre.

“Es un gran desastre nacional y las escenas que vemos reflejan la tragedia, y todos estamos afligidos”, dijo en un mensaje por redes sociales.

Las explosiones estremecieron a toda la ciudad, al punto que la mayoría de los vecinos pensó que la detonación ocurrió en sus alrededores.

En la barriada de Sanaye, eran ostensibles los daños en ventanas y puertas de edificios, aunque sin víctimas mortales. En muchas calles había escombros y vidrios rotos por la onda expansiva.

De acuerdo con testimonios, los edificios temblaron y los muebles de los inquilinos se movieron como si estuviera ocurriendo un sismo.

Y luego, los sonidos ocasionados por estallidos en la red eléctrica y los chispazos parecían originarse por un bombardeo.

En la percepción popular, se recordó la explosión que en febrero de 2005 ultimó al primer ministro Rafik Harir

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