Economía

Expectativas de aviación comercial de América Latina

Las líneas aéreas en América Latina y el Caribe muestran hoy un panorama preocupante, al igual que en otras regiones del Planeta debido al impacto de la Covid-19, aunque son muchos los esfuerzos por subsistir.

Esta realidad tiene mucha relación con la intención de reanudar los vuelos en varios países, y los problemas de los rebrotes de la enfermedad que muestran un escenario incierto.

Algunos datos aportados por las propias compañías y naciones, de conjunto con los repiques de boletines electrónicos como Reportur y Preferente, dan cuenta de estos asuntos a tener en cuenta, sobre todo por su relación con el turismo, una de las industrias más afectadas por la pandemia.

La aviación comercial en Latinoamérica, sin embargo, busca fórmulas para sobrevivir que aplican paulatinamente.

Si bien algunos países no clausuraron sus vuelos domésticos durante la emergencia sanitaria, la mayoría se vio obligado a suspender las rutas internacionales y unos pocos fueron más allá, como Colombia, al cerrar todo el transporte aéreo, y luego de cinco meses reactivarlo esta semana.

Argentina y Venezuela continúan con el espacio aéreo cerrado a servicios comerciales, autorizando únicamente los viajes humanitarios, y prolongando la fecha de reanudación de operaciones debido a la pandemia. Argentina apunta a una reanudación en octubre.

Brasil no clausuró los nacionales durante la emergencia, aunque los internacionales tuvieron restricciones hasta el 29 de julio cuando fueron levantadas. Allí esperan pasar de 171 vuelos diarios a 243 entre 44 destinos.

México no cerró las terminales durante el brote, pero registró un desplome tanto en operaciones como en pasajeros transportados.

Solo en julio, los aeropuertos mexicanos trasladaron 2,42 millones de pasajeros (1,67 millones en vuelos nacionales y 743 mil 139 en internacionales).

Dichas cifras suponen una disminución del 74,6 por ciento en comparación con el mismo mes de 2019, según el Instituto Mexicano del Transporte.

Colombia reactivó los vuelos nacionales el 1 de septiembre con aerolíneas como Avianca o Latam.

Chile tampoco cerró su espacio aéreo a vuelos domésticos. Al 31 de agosto operaban todos los aeropuertos del país con las medidas sanitarias estipuladas, excepto el Aeródromo Mocopulli, aún sin funcionar.

Latam anunció en julio la reapertura de las rutas internacionales desde Santiago de Chile hacia Montevideo, Nueva York y Los Ángeles, tras suspender el 95 por ciento de sus servicios en marzo a raíz de la pandemia.

En Perú, los vuelos nacionales se iniciaron el 15 de julio. El aeropuerto Jorge Chávez de Lima resultó eje de la reactivación que busca estimular la economía del país.

Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo de Perú, en octubre se podría llevar a cabo la fase cuatro de reactivación económica, que incluiría la reapertura de los vuelos internacionales.

Uruguay y Paraguay implementaron un plan piloto a través de los llamados ‘Vuelos burbuja’ para conectar exclusivamente los aeropuertos Silvio Pettirossi de Asunción, con el de Carrasco en Montevideo.

En Ecuador tanto los nacionales como los internacionales están permitidos desde el 1 de junio, y en Guayaquil desde el 15 del mismo mes. Por su parte, el gobierno panameño suspendió la reanudación de vuelos regulares como mínimo hasta finales de septiembre.

Para América Latina el turismo representa el ocho por ciento del Producto Interno Bruto. Las pérdidas de puestos de trabajo relacionadas con el sector se estiman en 121,1 millones.

Por su parte, la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo destaca los resultados de la industria aérea durante el año pasado cuando por primera vez en la historia tuvieron conectividad con todas las regiones del mundo. Por tanto, el presente significa puro reto regional.

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