Opinión

Mucho cuidado

El autor de esta columna en numerosos escritos que de ellas se han publicado, en medios de comunicación en los cuales hemos servido, ha reiterado que las cualidades que más honran a la nación son las del valor, lealtad y gratitud. Nunca hemos tenido miedo a nada, ni siquiera a la dictadura de Ulises Heureux, valiente, intolerante y agresivo y represivo, que la realidad histórica y en el ejercicio del poder que tuvo en sus manos, era realmente un criminal, peligroso, lo que obligó a sus adversarios a ajusticiarlo.

El otro Dictador Rafael Trujillo Molina, que gobernó nuestro país 31 años, era también, un asesino selectivo, intolerante y represivo, con una inteligencia excepcional como hombre público, que todavía hoy, más de 50 años después de ser ajusticiado, es recordado por su nombre, porque en la realidad histórica incorporó al pueblo dominicano al Siglo XX.
Cuando exclamamos ¡Mucho cuidado! esa llamada de atención, no va solamente para nuestros compañeros de Partido, dirigentes y miembros del PLD.

Ellos saben, porque tienen años conociéndonos, cual es la forma nuestra, la necesidad de que hay que mantener unidos y militantes a esta organización que fundó, organizó y dirigió Juan Bosch, el Gran Maestro Político Dominicano y de América. Esa llamada de atención va dirigida también al gobierno, del Partido Revolucionario Moderno, (PRM), que bajo la responsabilidad de Luis Abinader y sus compañeros, amigos y subalternos, está la guarda y existencia de la Soberanía y la dignidad de nuestra nación.

Estamos obligados a esperar, para ver como vienen las cosas; las elecciones que serán celebradas en los Estados Unidos de América, en el cercano mes de noviembre. Al autor no le importa quien gane las elecciones estadounidenses, porque los que trazan la política exterior de los gobierno de ese país, no son los presidente; se traza en el Departamento de Estado.

Ahora tenemos otro problema más peligroso y perjudicial en el conglomerado humano, que con el nombre de Haití compartimos el dominio de la isla de Santo Domingo. Hace años publicamos un libro, en mayo del 2017, fue editada su tercera edición, corregida y ampliada, que se titula ¨Haití y la República Dominicana, Un origen y dos destinos¨.

En ese libro que ha sido elogiado aquí y fuera de aquí, recogimos desde la batalla de ¨La Limonade ¨, un extraordinario episodio militar que sucedió el 21 de enero de 1621, cuando comenzaba a consolidarse un sentimiento patriótico profundo, como resultado de un largo proceso evolutivo, en la limitada y dispersa población de origen español-africano, que ocupaba la mayor parte de la isla de Santo Domingo. El peligro que acecha a la Nación dominicana es grande.

No descuidemos ni seamos indiferentes a lo que está sucediendo en Haití en los momentos actuales. La Institución policial que existe ahora en Puerto Príncipe, creada por los Organismos Internacionales que ocuparon Haití, está integrada por una verdadera banda de forajidos, asesinos y delincuentes, que actúa bajo la indiferencia absoluta y total de las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos (OEA), y de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos.

Estamos levantando la voz de alerta, de lo que estamos seguros va a suceder con repercusión inmediata en territorio dominicano: Señor presidente de la República, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, y Jefe de las Relaciones Internacionales del Estado dominicano, con todo el respeto que su investidura se merece, ponga

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