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Nélsida Marmolejos deja la DIDA luego de 18 años de arduo trabajo

Nelsida Marmolejos al manifestarse satisfecha de su quehacer en 18 años al frente de la DIDA informa al Ministro de Trabajo su salida de la entidad.

Lo hace con una misiva que traza una radiografía de la Seguridad Social, sus avances y logros , poniendo en primer plano que esa entidad no ha sido un sello gomígrafo de los actores del Sistema.

“estaré en disposición de aportarle al Sistema y a los nuevos gerentes todo lo que consideren pueda serle útil en caso de ser necesario para su desempeño. Las memorias de las diferentes batallas libradas por este Sistema están en el consciente de la población y en cada archivo de los actores de este sistema.

Aquí su carta

Luis Miguel Decamps

Ministro de Trabajo y

Presidente del Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS)

Y Demás Miembros del CNSS

Ciudad.-

Distinguidos señores:

Expreso mi agradecimiento por haberme permitido servir al país aportando mi grano de arena en la construcción de una de las instituciones del Sistema Dominicano de Seguridad Social, la DIDA, imagen simbólica de los anhelados derechos de la población y de la clase trabajadora en la que descansa en gran medida el desarrollo del país.

En esta institución se manejan las expectativas inmediatas de salud y de vida de la población dominicana. La Seguridad Social llegó muy tarde a la República Dominicana y eso hace que muchos intereses converjan alrededor de su implementación porque no es pública sino mixta, es decir, pública y privada.

En ese contexto, hay que asumir que su función de entidad guardiana de los derechos fundamentales y constitucionales de la población beneficiaria conlleva afectos y desafectos en su ejercicio que es necesario manejar sin crear roces que vayan más allá del rol estrictamente institucional.

En un Estado Social y Democrático de Derecho se ha construido una institución técnica capaz y con autoridad moral y ética para servir a todos los dominicanos que acudan a ella sin tomar en cuenta su condición política partidaria, credo religioso o estatus económico.

Por ser así, nunca la política partidaria ha permeado su quehacer. Nadie llegó a la DIDA desde su creación con un folder recomendado por un Partido. El mejor ejemplo, y el cual seguimos durante nuestras ejecutorias, es el de quien escribe. Ingresé a esta institución el 30 de enero del año 2002 en el Gobierno presidido por el ex presidente Hipólito Mejía y por medio de un concurso público.

Fui designada con el voto unánime de todos los integrantes del Consejo de la Seguridad Social que como saben, lo integran Gobierno, empleadores y trabajadores, entre otros sectores.

Lo más trascendente de lo que quiero dejar dicho es que: yo no era de la parcela política del gobierno de turno. Yo era miembro del PLD y, aun así, tuve el privilegio de que mi trayectoria en pro de la defensa de los derechos de las personas diera la confianza a las autoridades del sector, para poner en mis manos la construcción de ésta entidad y que sus ejecutorias dieran la confianza al país de que se iniciaba un Sistema que era para todos sin exclusión ni sesgos partidarios. Y fue el sector gobierno quien alzó su voz para que asumiéramos la Dirección de la DIDA, en las personas del director del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) de entonces, doctor William Hanna y del Ministro de Trabajo, doctor Milton Ray Guevara.

1. Dieciocho años después, no tengo que decir lo que ha pasado. El crédito, si lo hay, lo testifican los millones de afiliados que ya identifican esta institución como su amparo para orientarles y defenderles, y las acciones llevadas a cabo para convertir las letras de una Ley 87/01, en la existencia misma de la institución. Hoy es una realidad con sus virtudes y debilidades, con miles de acciones dirigidas a este honorable Consejo y a las demás instituciones públicas y privadas del Sistema responsables unas de dar los servicios que manda la ley y otras que deben garantizarles los derechos a los afiliados. Además, como verificadores de nuestro quehacer están los medios de comunicación social que han seguido día a día el nacimiento, desarrollo y consolidación de esta institución.

Al revisar sus titulares, comentarios y editoriales no tenemos más que sentirnos satisfechos y orgullosos, pues para ocupar sus páginas o espacios, NUNCA primó una prebenda económica, sino la identificación con la causa enarbolada y la solidaridad y apoyo; porque con nuestro accionar, se sentían incluidos como sujetos de lo que estábamos denunciando.

2. Tenemos infinitas satisfacciones del quehacer en estos 18 años, que podemos reseñarla sucintamente poniendo en primer lugar que, en dieciocho años, la DIDA no ha sido un sello gomígrafo de los actores del Sistema.

3. Hoy es una institución sólida con crédito público ante sus usuarios y con un PERSONAL TECNICO, CAPACITADO Y UNICO. No hay personal en la seguridad social que tenga los conocimientos del Sistema como los empleados de la DIDA: manejan todos los detalles sistémicos, sus leyes, normas y reglamentos, su capacitación y entrenamiento ha costado mucho a la institución, tanto que diferente a lo que podría ocurrir en otras instituciones con cantidad excesiva de personal, hoy en la DIDA HAY MAS DE 119 VACANTES por llenar, para lo que se ha llamado a concurso público y aún no han podido ser cubiertas por los concursantes no ajustarse al perfil para ingresar a la misma que no es sólo técnico, sino ético moral y de servicio.

4. A los 18 años, la DIDA y la Tesorería de la Seguridad Social por fin, después de clamores recurrentes, adquieren personería jurídica e independencia económica a través de la Ley 13/20. Pasaron 18 de vicisitudes económicas y de falta de personal que diezmaron el ejercicio pleno de su rol y que sólo la convicción de la misión, la mantuvieron sin perder su norte.

5. Contrario a lo que fue su realidad de 18 años de falta de liquidez para realizar sus funciones, ésta dirección entrega a sus sucesores una disponibilidad en caja de 163,802,563.71 pesos, compuesto por la sumatoria de 31,253,131.63 provenientes de transferencias del Gobierno Central y 132,549,432.08 por recaudo de lo establecido en la Ley 13-20 al 16/09/2020; ingresos que están racionalmente comprometidos y aprobados en los planes diseñados para el futuro inmediato de la institución, como es el alquiler del nuevo espacio físico hasta tanto se pueda adquirir uno propio, fondos para una campaña publicitaria acorde con los nuevos objetivos de ese honorable Consejo, así como ampliar la presencia de la institución en las provincias donde aún no hay servicios a nivel nacional.

6. Recibimos una ley donde decía «hágase la luz» sin redes ni bombillos. Ahora bien, hacerlo 18 años atrás era ser tan arriesgado como la tenacidad y arrojo de Cristóbal Colon. Si bien no había técnicos capacitados para ejecutar ese mandato, tampoco había derechohabientes que exigieran el cumplimiento de sus derechos. Fue 18 meses después cuando llegaron los primeros afiliados y ese tiempo se aprovechó para formar el personal técnico y estuviera en capacidad de responder a las necesidades de esos nuevos afiliados que pasaron a pagar de sus salarios, junto con sus empleadores, el nuevo sistema de seguridad social.

7. Cada sector de los que integran el Consejo aportó el personal a entrenar. Hoy tenemos el orgullo de decir que, de esos decanos, aún quedan algunos en la institución que son maestros de la seguridad social en las universidades e instituciones de enseñanzas del país y no tengo duda alguna de que eso ha ocurrido en todas las demás instancias del Sistema, tanto en las públicas como en las privadas.

8. En las ARS y las AFP permanecen, en su staff directivo, los mismos que estaban cuando se discutía la ley y son los que han moldeado sus ejecutorias en estos 18 años.

9. El Sistema ha sido beneficioso para la población. Ha contribuido notablemente a la protección social, felicitamos a las nuevas autoridades por priorizar la afiliación de la población dominicana que pasó de 0 en el 2001, a más de 7 millones en el 2020 y que al mes de diciembre, se contempla sean más de 10 millones.

10. Las leyes no están escritas en piedra. En estos 18 años, si analizamos los avances positivos que se han ido dando a nivel de resoluciones en las instancias del Sistema, notamos que estas han ido ajustándose cada vez más a los objetivos de la ley. Pero lo más trascendente es que ya a nivel de los tribunales de la República, la Suprema Corte de Justicia y el Tribunal Constitucional, han ido emitiendo sentencias que van sentando precedentes para lo que debe ser el derecho a la seguridad social.

11. Esto implica que la ley tiene aspectos medulares que deben ser modificados, pero ATENCION, mucho cuidado con querer romper el plato para luego querer comer en él.

12. Me siento comprometida como ciudadana con este Sistema. Un cargo no define el compromiso social asumido cuando se hace lo que se profesa. Hoy reitero lo que he sostenido siempre: NO HAY QUE MODIFICAR LA LEY para garantizar pensiones más justas y equilibradas, para darle salud a los pensionados, para tener atención primaria y como esas, otras medidas que la ley prescribe y que son inobservadas.

Seguiré como siempre velando con la misma intensidad que se garantice a la gente lo que se ha conquistado en la ley. Invito pués, a no politizar el Sistema. A respetar en todas sus instancias el Tripartismo y que éste sea ejercido con dignidad sectorial.

A respetar la capacidad técnica del personal que con mucho sacrificio se ha preparado y evitar con ello que este Sistema se judicialice en desmedro de su esencia, si los afiliados no reciben el amparo necesario dentro de él.

Finalmente, siempre desde afuera, estaré en disposición de aportarle al Sistema y a los nuevos gerentes todo lo que consideren pueda serle útil en caso de ser necesario para su desempeño. Las memorias de las diferentes batallas libradas por este Sistema están en el consciente de la población y en cada archivo de los actores de este sistema.

¡Gracias, muchos éxitos!

Nélsida Marmolejos

Directora General

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