Políticas

Para ratificar el Boschismo

Por Jose Alonso

El cáncer es el desarrollo de células anormales en el organismo que se multiplican fácilmente para seguir afectando otros organismos y se produce por genética y en el contacto con el medio ambiente.

Juan Bosch definió al amiguismo (acto de favorecer a los amigos por encima de los intereses comunes) y al grupismo (acto de tener un grupo particular en función de intereses propios en detrimento de lo colectivo) como prácticas destructivas de toda organización (Organización y Disciplina II), porque terminan creando debilidad, trastorno y hasta la desaparición de la organización en muchos casos.

Sobre el amiguismo Bosch dijo:

Si el Partido no arranca de Círculos de Estudios, echará sus raíces en el amiguismo, esto es, en un grupo de amigos del dirigente o de los dirigentes del lugar donde se forme; y del amiguismo se pasa con mucha facilidad al grupismo, especialmente en los sitios donde los fundadores del Partido sean dos o tres personas de origen pequeño burgués que comienzan a organizar el Partido siendo amigos y después se separan por celos que casi siempre se relacionan con la ambición de mando dentro del Partido; y al separarse ellos los miembros del Partido se separan en grupos que los siguen. (Ibidem)

Entorno al grupísmo el fundador del PLD señaló:

¿Cuál es el mal que causa el grupísmo? El grupísmo divide; el grupismo fomenta el desorden; el grupismo destruye la disciplina porque destruye la unidad; el grupismo es por naturaleza el enemigo de la organización, y la palabra organización que acabamos de escribir no significa el Partido sino la acción y el efecto de organizar, que produce una fuerza cohesiva, es decir, que reúne, que unifica, que da poder interior a las asociaciones humanas. (Ibidem)

Estas formas de cáncer organizacional han afectado a partidos y también a gobiernos, indiscutiblemente.

La amistad como categoría social es fundamental para el desarrollo humano, pero no cuando se lleva al extremo separándola de la solidaridad y dando riendas sueltas a los favoritismos que frenan el progreso; y lo mismo sucede con el grupismo, donde se exacerban los intereses de grupos, cayéndose en el estancamiento de cualquier organización.

La metodología de trabajo es fundamental para llevar a cabo la obra del desarrollo tanto del individuo como de colectividades particulares, como son el partido y la sociedad. Y de esto el PLD ha dado cátedras con relación al conjunto de organizaciones políticas y sociales del país.

El riesgo del grupísmo es que tiende a reproducirse (como el cáncer), debido a los intereses particulares que pueden darse en un grupo humano; mientras que el amiguismo, que está más dado en la esfera de los individuos, su estructura está asociada a la parentela política, la cual interfiere por el fuerte peso que, tradicionalmente, tiene en el manejo y tomas de decisiones en el ámbito de lo colectivo, en especial de lo público. Ambas categorías son expresiones culturales de las sociedades, en las que se han desarrollado Estados débiles en la post independencia de muchas naciones.

El amiguismo y el grupismo son limitantes de nuestra cultura política que hay que enmendar si queremos transitar por caminos de la modernidad y la profundización de la democracia en el resto de la sociedad.

Retomar la conceptuosidad de Juan Bosch, haciendo un análisis sobre sus planteamientos previo a las discusiones del IX Congreso José Joaquín Bidó Medina podría cohesionar las fuerzas dentro del Partido de la Liberación Dominicana, y sería un acierto de la organización, que acabaría con la percepción que tiene la sociedad de que el PLD está enfermo del cáncer del grupismo y el amiguismo.

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