Opinión

Señores,así no es

El dado en llamarse La Fuerza del Pueblo, partido liderado por Leonel Fernández, obtuvo en las elecciones municipales del 15 de marzo, 3.49% de la votación.

En las presidenciales y congresuales del 5 de julio, sus marcas fueron: en las presidenciales, 5.69%; en las de diputados, 4.20%; y en las senatoriales, 3.63%.

La mejor conciencia y práctica democrática establece que el escrutinio expresado en urnas es incontestable. Un número, objetivamente contado, también. 4.25%, que es el promedio aritmético de lo marcado en urna por La Fuerza del Pueblo (LFP; léase: Leonel Fernández Presidente), es el resultado duro de esa formación liderada por el señor Fernández.

Es no más ni menos que 15% por debajo del mínimo establecido para que pueda considerarse como partido mayoritario.

Es el resultado electoral, no la aspiración ni la pretensión, lo que clasifica. Por su marca en las urnas, el FLP clasificó como lo que de hecho es, un partido minoritario. No es parte de las organizaciones más importantes del sistema político dominicano.

Conviene señalar las condiciones en que la referida formación obtuvo representación congresual. Por ejemplo, en San Cristóbal ganó la senaduría en un escenario en el que, de la totalidad de los votos obtenidos, la denominada LFP aportó sólo el 10.3%, mientras que el PRM aportó el 75.8%.

Esta cantidad de votos tributada por el PRM al senador de esa provincia era suficiente para que ese partido ganara las elecciones provinciales con un candidato perremeístas. El PRM regaló esa senaduría al LFP.

Situaciones parecidas se dieron en las provincias Hermanas Mirabal, La Altagracia, Dajabón y Santiago Rodríguez.

En todas, el PRM pudo ganar solo, pues de los votos obtenidos por los senadores de esas provincias, entre un 68% y un 81% fueron aportados por el PRM. En esas cuatro provincias, el PRM también le regaló a Leonel Fernández las senadurías.

Sin embargo, pretendiendo ignorar esa realidad y la contundencia de su desempeño en las urnas; más, sobre la base de penosas maniobras, pretenden ahora que se les reconozca como segunda mayoría para lograr estar presente en la conformación del Consejo Nacional de la Magistratura.

Esto, en desprecio de lo que establece la Constitución de la República (Artículo 178) sobre cómo se integra ese órgano del Estado.

Uno de sus miembros tiene que ser escogido por el Senado que pertenezca al partido o bloque de partidos diferente al del presidente del Senado y que ostente la representación de la segunda mayoría.

Las reglas de juego político en República Dominicana son claras como el agua. Una formación que marcó sólo 3.63% de la votación senatorial no clasifica como partido mayoritario; mucho menos como segunda mayoría en el Senado.

Tal pretensión de LFP califica como eso, ni más ni menos: hacerle coca al Partido de la Liberación Dominicana. Señores, ¡así no es!

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