Políticas

Una propuesta al Premio Nobel de la Paz

El hecho de que el presidente estadounidense, Donald Trump, sea nominado para el Premio Nobel de la Paz por el ultraderechista y antiinmigrante parlamentario noruego Christian Tybring-Gjedde, es ‘como recibir una carta de recomendación para ser bombero de parte de un pirómano’.

Esto manifestó en Twitter el doctor Eugene Gu -personalidad de las redes sociales que ha sido objeto de atención pública debido a su demanda contra Trump-, una aproximación que se ajusta a la realidad.

Desde sus asesinatos ilegales en el Medio Oriente y el desprecio por la diplomacia hasta el incesante intento de fomentar la confrontación con China, Trump es una fuerza desestabilizadora en el mundo.

Ideas como estas, en este caso de Emma Ashford, investigadora en defensa y política exterior en el Instituto Cato, abren interrogantes sobre la idea de proponer la candidatura del mandatario estadounidense.

Los que vivieron el caos de los últimos cuatro años de la política exterior de la Casa Blanca están sorprendidos de la propuesta de Tybring-Gjedde, de proponer para ese galardón a una figura que justifica guerras e intervenciones en más de una docena de países e insiste en un enfoque de confrontación con China, Rusia e Irán, entre otros Estados.

Pudiera decirse que la retórica anti-guerra del Trump en 2016 fue popular entre los votantes republicanos y que el anuncio de retirar parcialmente las fuerzas intervencionistas de Afganistán e Iraq fue parte de su promesa.

Pero las evidencias muestran que no es más que propaganda electoral en momentos en que los pronósticos le son adversos para noviembre venidero.

Brian Cloughley, en un análisis que publicó el sitio digital www.strategic-culture.org, apuntó que la malevolencia internacional de Trump resulta totalmente contraproducente y resultará en un mayor aislamiento de Estados Unidos. Es a ese mismo ser al que quieren otorgarle un premio del cual es la antítesis.

La política exterior del gobernante practica una hostilidad implacable y las sanciones comerciales, como arma favorita, tienen por objeto ejercer presión sobre los ciudadanos de países como Irán, Venezuela y Cuba, entre otros, para causar privaciones y fabricar un ambiente de caos. Eso no se parece en nada a la búsqueda de la paz.

Cómo proponer al Nobel de la Paz a una figura que se apartó de un plan internacional, el acuerdo nuclear con Irán, concebido como una medida diplomática y de seguridad que frenaría la (presunta) amenaza nuclear de Teherán en todo el Medio Oriente y descongelaría décadas de tensiones con Occidente, según comentó el diario The New York Times.

Según declaraciones del legislador noruego, la propuesta se basa en que el mandatario ‘ha hecho más para crear la paz entre naciones que la mayoría de los otros nominados al Premio Nobel de la Paz’.

El promotor mencionó temas particulares como su apoyo al acuerdo de paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, algo muy vinculado con la llamada ‘Bofetada del Siglo’ que intenta pulverizar todos los derechos del pueblo de Palestina y mermar posibles intentos de unidad del mundo árabe.

Hace dos años este mismo parlamentario postuló a Trump para el galardón, y aludió entonces al rol desempeñado en ‘los avances en la península de Corea’ y su acercamiento con el líder norcoreano Kim Jong-un, una comedia sin fin de la Casa Blanca.

Philip Giraldi, analista internacional y que antes se vinculó a la inteligencia estadounidense, al abordar aspectos de la trayectoria de Trump sostiene que ‘debería parecer obvio que los estadounidenses no podemos permitirnos una política de seguridad exterior y nacional’, la cual enfrente el país al resto del mundo. Eso no es apoyar la paz mundial.

Todavía estamos esperando la reducción de tropas y el fin de las guerras inútiles prometidas por Trump, señaló Giraldi.

Favorable a la candidatura de Trump no existe nada en el mundo mientras en el plano interno crea el caos para buscar una victoria en noviembre.

Aunque no tuvo éxito, una de las ideas que hicieron que Trump desbancara a los demócratas en el 2016 fue su promesa de aminorar la guerra fría con Rusia, reducir la presencia militar en el exterior y acabar con distintas guerras, así como reactivar la industria nacional y el empleo a los estadounidenses. Sin embargo, hizo todo lo contrario.

Llama la atención que más de 200 expertos en seguridad nacional, quienes sirvieron en administraciones tanto republicanas como demócratas, afirmen que Trump representa ‘un peligro existencial para Estados Unidos’.

Asimismo, en un reciente artículo en el sitio https://blogs.publico.es el académico Andrés Piqueras, profesor de Sociología y Antropología Social de la Universitat Jaume I de Castelló, hace una enumeración de los ‘méritos’ de Trump para no merecer el galardón.

Sólo en los últimos años, plantea, Estados Unidos rompió diferentes pactos. El 1 de junio de 2017 anunció su retirada del Acuerdo Climático de París, firmado en 2016 y el 23 de enero de 2017 se retiró del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica.

Abandonó el Pacto Mundial de la Organización de las Naciones Unidas sobre Migración y Refugiados, así como de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), además de modificar a su antojo el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN).

También repudió decisiones de Naciones Unidas (y del Consejo de Seguridad) que constituyen la legalidad internacional, al reconocer a Jerusalén como capital de Israel y anunciar su retirada del Plan Integral de Acción Conjunta firmado con Irán, y también del Tratado sobre armas nucleares con Rusia.

Otro ‘mérito’ del mandatario estadounidense es que desata todo tipo de guerras comerciales y bloqueos contra numerosos países como Belarús, Burundi, República Popular Democrática de Corea, Cuba, Irán, Libia, Nicaragua, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Rusia, Siria, Sudán, Venezuela y Zimbabwe.

Trump, como fuerza desestabilizadora del mundo, trabajó para demoler el sistema de las instituciones internacionales, y el de relaciones y compromisos multilaterales, y eso se aleja de los estándares de convivencia pacífica.

Advierte Piqueras que el presidente estadounidense, según diversas fuentes de inteligencia mundial, trabaja junto con su brazo armado en Asia occidental (Israel), y puede que Emiratos Árabes Unidos, en preparar ‘un ataque de falsa bandera atribuido a Irán para desatar una ofensiva contra ese país antes de las elecciones presidenciales estadounidenses’.

Todos estos ‘atributos’ deberían ser considerados por Christian Tybring-Gjedde, el parlamentario de Noruega, a la hora de proponer para ese galardón a una figura que justifica guerras e intervenciones.

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