Hablan los hechos

Votación anticipada en Estados Unidos

Casi 18 millones de ciudadanos han ejercido hasta la fecha (17 octubre) el derecho al sufragio por correo o en persona, según el Proyecto Electoral de Estados Unidos (USEP), una organización que rastrea las estadísticas de votación anticipada en tiempo real.

Los expertos citan como una de las principales causas del ascenso de la modalidad del envío por correspondencia el temor de los ciudadanos a contraer la Covid-19, enfermedad que ya en Estados Unidos provocó más de 222 mil 633 muertos y ocho millones 206 mil 190 contagios.

La cifra de personas que hasta la fecha ejercieron por adelantado su derecho al sufragio en persona o por correo, considerada alta para el momento actual, equivale al 14,3 por ciento del número de estadounidenses que votaron en las presidenciales de 2016, en las que triunfó Donald Trump frente a la demócrata Hillary Clinton.

Sin embargo, el comportamiento de esta modalidad en los comicios de 2020 no significa un descenso del tradicional abstencionismo característico de la nación norteña, que pudiera concretarse con mayor crudeza el 3 de noviembre, sino que según especialistas, es más bien un intento de antídoto.

Aunque las de 2016 se convirtieron en una de las elecciones con mayor concurrencia, ejerció su derecho al sufragio el 60,1 por ciento de los votantes.

En las actuales circunstancias, en Texas, más de un millón de residentes hicieron fila para emitir su voto el martes (13 octubre), primer día de votación anticipada.

Los electores en Georgia esperaron en fila hasta 12 horas el lunes para votar, y cerca de 379 mil georgianos ejercieron el sufragio en persona a principios de esta semana, mientras más de 500 mil lo hicieron por correspondencia.

Además de las prolongadas esperas, los votantes también tienen que lidiar con fallos técnicos y barreras para acceder a sus boletas.

Las autoridades de Virginia investigan un portal de registro que colapsó el martes, falla que apagó todo el sistema el último día que quedaba para registrarse.

La votación anticipada en persona comienza el lunes en Florida, pero más de dos millones de floridanos ya lo hicieron a través del servicio postal, lo que significa hasta el momento el 21 por ciento de la participación total en 2016.

Con 29 votos electorales, Florida estuvo siempre en el centro de elecciones presidenciales cerradas en los últimos tiempos, y muchos expertos dicen que las precarias esperanzas del presidente Trump para un segundo mandato pasan por esa demarcación.

Por primera vez en esta etapa de una elección general, los demócratas en el Estado del Sol supera a los republicanos, ‘y por un margen gigantesco de 384 mil votos hasta el martes’, señala el portal digital Político.

Sin embargo, los veteranos de la campaña de Florida advierten que es demasiado pronto para que celebren los del partido azul, añade el comentario.

Por otra parte, Trump predijo un fraude electoral desenfrenado y resultados electorales ‘manipulados’ el 3 de noviembre debido a las boletas por correo.

Sin embargo, está bien documentado que tal escenario es extremadamente difícil, según el diario The Hill.

En los últimos meses, expertos y medios de prensa alertaron de una posible demora para conocer los resultados finales de los comicios del 3 de noviembre, dilación que pudiera ser de varios días o incluso semanas, por diferentes razones, entre ellas por el tema de la votación por correo.

Por ejemplo, los estados que aceptan boletas después del día de las elecciones, representan 344 de los 538 votos de los Colegios Electorales (el 64 por ciento), según el diario The New York Times .

El procesamiento de estas papeletas es una de las razones por las que los estadounidenses y la opinión pública en general no podrían conocer quién sería el vencedor esa misma noche.

Esto es porque hay que esperar a que se contabilicen todos los votos emitidos, lo cual podría como mínimo durar hasta el 9 de noviembre o más allá.

El desequilibrio pudiera dar la ilusión de una victoria de Trump en la noche de las elecciones, lo cual el gobernante, que aspira a otro mandato, podría declarar triunfalmente sin un resultado definitivo, quizás en medio de un escenario de alto abstencionismo a la hora de depositar las papeletas el 3 de noviembre.

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