Opinión

Existe un evidente vacío de representación en esa parte del pueblo dominicano que era expresada en la actividad política por el PRD.

En la ciencia política no se discute que los partidos son expresiones de sectores sociales. En nuestro país el PLD tiene aquella parte de la población que busca el progreso y se comporta haciendo valer ciertos valores y orden.

El PRD, en cambio, expresa a aquella parte de la población que tiene hábitos hacia el desorden, la evasión y la informalidad.

Estas caracterizaciones tienen origen económico y de cultura social.

Cuando se fundó el PLD en 1973, el PIB, que es la riqueza que calculada en un año produce una sociedad, fue de 2 mil 344 millones de dólares, y de 18 mil 131 millones que la recibió el PLD en 1996 la ha llevado a 59 mil 047 millones de dólares en 2012. Obviamente, ha sido un salto económico inmenso.

Este ha sido un factor decisivo para que el PLD haya retenido el poder, con un amplio apoyo electoral. El PLD ha sembrado confianza en la parte de la población que representa; pero el PRD luce incapacitado por su torpeza de manejo del Estado y, peor, sus dirigentes desarticulan su uniformidad como fuerza organizada.

El PRD ha creado un vacío político que no puede llenarlo el PLD y todo luce que tampoco lo llene ninguna fuerza emergente existente.

Si a este contexto se le suma un excelente manejo del Estado, como ha ocurrido tambien con Danilo Medina, puede afirmarse que el camino está totalmente despejado para el PLD volver a ganar en el 2016.

El PLD tiene un desafío, y es que esa parte de la población que no puede ser representada por el PLD y ha sido dejada en un vacío por el PRD, así como sectores económicos organizados en la Pirámide Empresarial, religiosos y grupos sociales que buscan equilibrio político, necesitan comunicarse con el PLD para ese equilibrio.

Obviamente, para hablar con esos sectores y poderes facticos la iniciativa debe ser del PLD, invitándolos directamente a conversar sobre una agenda para consensuar sus temas y para gobernar sin sorpresas.

Por su parte el PLD entra en una fase muy importante de la realización de sus objetivos aun no tratados, los cuales se refieren a hacerle la «guerra a la desigualdad», para eso deberá presentarse en el proceso electoral 2016 con candidaturas de personas probadas y que despierten confianza. Ir, por demás, de las manos de sectores que muestren su disposición por el progreso y bienestar del pueblo dominicano.

En el momento actual han ido saliendo compañeros que hacen un ejercicio de posicionamiento para un futuro muy posterior a el 2016. Para este proceso electoral del 2016, que será un cuarto período consecutivo de gobierno, necesitamos retener el poder y llevar al pueblo a niveles importantes de realizaciones. Ahora debemos cuidarnos de a quien o a quienes proponemos y con quien compartimos el poder para gobernar.

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