Economía

El Partido de la Liberación Dominicana, en pleno ejercicio para completar cuatro períodos de gobierno en los últimos 20 años, constituye un ejemplo virtuoso latinoamericano de institución política garante para superar las viejas trabas del subdesarrollo.

Y lo ha hecho cumpliendo plenamente su papel de modernizar al Estado y sus instituciones dependientes, haciéndolo cada vez más eficiente prestador de servicios públicos y sensible a la situación de pobreza que ha provocado el desarrollo desigual de los últimos 50 años, y consolidándolo en su autoridad para operar como regulador fiable de todas las actividades del sector privado, sin pretender suplantar a éste como contribuyente eficiente del desarrollo económico y social.

El fracaso del neoliberalismo a nivel mundial, que ha traído como consecuencia la más grave crisis financiera y económica desde el 1929 a la fecha, ha obligado a la presente gestión peledeísta volver sobre sus pasos y convertir de nuevo al Estado en oferente de servicios (financiero, eléctrico, etc) de primer orden para generar una sana competencia con el sector privado.

La primera administración del partido morado, la orientó a consolidar la desregulación del mercado, integrar el país a los mercados regionales cercanos para insertarse en la ola globalizadora, desprendiéndose también de la gestión de empresas públicas en crisis de producción e iniciando la campaña que todavía se mantiene de reforma y modernización del Estado.

El PLD decide en su segunda administración asistir a los más pobres, los que se quedaron fuera de las estructuras productivas o agotaron su fuerza laboral sin protección social (seguridad social) mediante el programa Solidaridad, 1 millón 200 mil hogares con una población de 4 millones. De estos, ya casi 900 mil hogares, casi 3 millones reciben asistencia mediante los programas Comer es Primero, Bonogás, Bonoluz, ILAE (asistencia a las madres solteras) y a los envejecientes.

Este masivo programa se combina con el Seguro Subsidiado de Salud para más de 2 millones 800 mil personas, tan eficiente, que compite con los empleos de magros salarios, pues muchos prefieren desdeñar un empleo formal para no perder el seguro médico subsidiado.

Solidaridad trasciende en sus efectos sociales y económicos, tanto que la oposición al partido oficial pretendió demeritarlo asociándolo al clientelismo, con resultados desastrosos en procesos comiciales sucesivos.

Clientelismo y patrimonialismo asociados, que en la primera gestión del PLD (1996-2000) fueron combatidos con hechos incontrovertibles al separarse de la rémora de empresas públicas deficitarias, en gran medida operadas por administradores engullidores de riquezas públicas y obreros y empleados constituidos en zánganos adheridos al presupuesto público.

(Los llamados cientistas sociales, la mayoría bajo la cubierta de una sociedad civil que ha devenido en opositora activa al PLD, adrede ocultan este hecho responsable del doctor Leonel Fernández, puesto que la capitalización de CORDE y CDE, combinada con arrendamiento de la industria azucarera pusieron en manos del capital privado nacional y extranjero preservar una herencia patrimonialista de la dictadura de Trujillo para convertirla en aportadora de riqueza, con pobre desempeño. Elexperimento fue expuesto a la amenaza del paternalismo de Estado que representó el PRD en la oposición y en el poder (2000-2004), paralizando inversionistas atraídos por la oportunidad de negocios y depredando enormes propiedades agrícolas de vocación azucarera que pasaron a manos de sus seguidores. Quizá esto explique la negativa o falta de resolución de los eficientes productores privados Vicini y Central Romana de incorporarse al nuevo modelo, pues ambos fueron invitados asociarse al Estado con tal recuperara su condición de uno de los grandes productores y exportadores mundiales de azúcar y melazas. Los casos de Molinos Dominicanos y el Ingenio Barahona, son ejemplos elocuentes de loacertada de esa decisión).

Tan temprano como el 16 de septiembre de 1996, se crea por decreto la Comisión Presidencial para la Reforma y Modernización del Estado COPRYME, con la tarea de recomendar acciones orientadas a la “perfeccionar la institucionalidad pública, profundizar la democracia y garantizar un modelo de desarrollo basado en la equidad , la justicia y el bienestar del pueblo dominicano”.

Quedó claro, entonces, que existía una distinción entre ambos conceptos, puesto que con las reformas se plantean las transformaciones sustantivas de los roles básicos del Estado y con la modernización los procesos mediante los cuales se construirían las condiciones eficientemente las funciones del Estado.

Mediante la ejecución de esta primera ola de reformas, materializó la descentralización y se favoreció el desarrollo municipal y provincial, y se les transfirió a estos órganos responsabilidades y competencias de recursos que todavía hoy conservan; se reformó el sistema electoral para hacer más participativa la vida democrática, faltando únicamente la reforma de los partidos, y se cumplió con la reforma de la constitución hasta llevarla a que sea un instrumental eficiente del siglo XXI.

Como bien dicen los expertos “resulta necesario asumir el carácter gradual de las reformas, ya que se trata de un proceso progresivo y de largo plazo, que no se desarrolla de manera lineal en el devenir histórico del país”.

Resultados tangibles de esa acción son: los lineamientos para la reforma de la administración pública, cumplidos ya en su mayor parte; modernización de la Presidencia de la República, de la Cancillería y Fuerzas Armadas; de los sectores aguas potables, de manejo de desechos sólidos; creación de varios ministerios, entere ellos los de Cultura, de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, de la Mujer y de la Juventud; creación de la Oficina Nacional de Tecnología de la Información; reformas de los sectores Minero y Agropecuario, de Salud y otras sectoriales.

Como resultado una gran cantidad de dependencias de la administración pública mostraron inmediata mejoría, ya que fueron saneadas y orientadas a prestar servicios de calidad, tales de pasaportes, licencias, placas y oros servicios relacionados con el sector financiero público, repercutiendo en la unificación de Aduanas y Rentas Internas en lo que hoy se conoce como Dirección General de Impuestos Internos.

Sucesivas olas de reforma y modernización, prosiguieron ejecutándose en los gobiernos peledeístas del presente siglo, de las cuales se hablará en trabajos futuros.

Ante la Falla del Neoliberalismo…
Desde la década de los 70, los gobiernos de Reagan y Thacher formulan lo que se ha dado en llamar “consenso de Washington” que parte de la premisa de que toda intervención estatal es vista como perniciosa por la óptica neoliberal en apogeo para laépoca. La consigna impuesta a todas las periferias norteamericanas y europeas fue la de suprimir el intervencionismo estatal e imponer una economía de mercado en los planos interno (liberación de precios y de todo el mercado) y en el campo externo con una rampante apertura comercial y financiera.

Ante la falla del neoliberalismo y de estas premisas, que ha venido a profundizar más la brecha entre ricos y pobres (sólo en 16 meses de los años 2003 y 2004 se incorporó 1 millón 500 mil pobres dominicanos a ese conglomerado que en la primera gestión del PLD se había reducido de un 47 a un 31%), la presente gestión peledeísta ha tenido que diseñar una política de ataque frontal a la pobreza.

La acción del presente gobierno se orienta a disponer de más del doble del presupuesto tradicional a la educación, en procura de incorporar 18,000 aulas nuevas en 1,500 escuelas dotadas de todo lo necesario para enseñar en tanda extendida desde la educación básica.

Ha dispuesto también la más formidable campaña jamás emprendida para incorporar a las micro, pequeñas ymedianas unidades productivas del campo y zonas suburbanas a la estructura productiva de alimentos y pequeñas manufacturas que suplan suficientemente el mercado interno e incursionen en nuevos renglones de exportación. Sólo el Banco Agrícola duplicó su cartera de crédito hasta RD$14,000 millones, que junto a Banca Solidaria (nueva figura financiera) y programas financieros de la banca estatal aproximan a los RD$20,000 millones los aportes del capital al campo.

El programa Solidaridad que transfiere del presupuesto ayuda financiera a los hogares pobres, ahora extiende por todo el país centros de instrucción en oficios productivos para incorporar al pobre y desempleado como fuerza productiva disponible para los emprendurismos que ahora se generan.

Como resultado, en el año 2013 el Producto Interno Bruto creció a ritmo del 4.1%, con todos los sectores básicos estables, con reducción de casi 4 puntos porcentuales del déficit fiscal, con reducción del déficit de la cuenta corriente de la balanza comercial y superávit importante de la balanza de pagos. Como colofón, con reservas brutas que superan los US$4,500 millones, con inflación de menos del 4% y creando 100 mil empleos formales.

La decisión del presente gobierno de invertir en generación de base a carbón para generar 800 megavatios, lo que se suma a numerosos desarrollos hidroeléctricos y a inversiones cuantiosas en transmisión y distribución para mejorar el sistema eléctrico interconectado, reta al sector privado a seguir sus pasos y superar el déficit eléctrico.

Con tal acción, el PLD muestra voluntad política para no dejar únicamente en manos del sector privado la superación de los males ancestrales de la sociedad dominicana.

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