Medio Ambiente

La Habana (PL) Entre los científicos europeos existe una creciente preocupación por el posible aumento a fines de siglo de la severidad y frecuencia de la sequía extrema en el llamado Viejo Continente, a consecuencia del Cambio Climático provocado por el hombre y al incremento del uso del agua.

Según avizora una reciente investigación de la Comisión Europea, este fenómeno del calentamiento global-que pende como una espada de Damocles sobre la humanidad- provocará un aumento de alrededor del 80 por ciento en las sequías previstas para Europa hacia el año 2100.

Expertos del Centro Conjunto de Investigación de la Comisión Europea y la Universidad de Cassel en Alemania, señalan que muchas cuencas fluviales, sobre todo en el sur, presumiblemente serán más propensas a períodos con menor disponibilidad de agua, debido en buena parte a los efectos meteorológicos del cambio climático.

Los autores del estudio exploraron, mediante modelos climáticos e hidrológicos en escenarios distintos de calentamiento global, la cuestión de si las temperaturas crecientes y un consumo intensivo de agua podrían causar en Europa sequías más intensas y de mayor duración, y en tal caso cuáles serían las zonas más castigadas.

De acuerdo a los expertos, el sur de Europa -incluyendo la Península Ibérica e Italia- tendrán más sequías que en la actualidad, mientras los niveles de flujo de arroyos y ríos podrían caer hasta en un 40 por ciento en la zona, para finales de este siglo.

Para el caudal mínimo de ríos y arroyos se prevén fuertes reducciones en la Península Ibérica, el sur de Francia, Italia y los Balcanes.

Señalan los científicos que la escasez de agua aumentará por el crecimiento demográfico y el incremento de la demanda del líquido en la región.

En ese sentido, los estudiosos explican que el futuro uso del agua va a agravar la situación en un 10-30 por ciento en el sur de Europa, mientras que en algunas subregiones de Europa occidental, central y oriental una presumible reducción de las sequías podría invertirse debido al uso intensivo del agua.

Para los investigadores, la sequía es un grave desastre natural, con un serio impacto económico y social. Se cree que este fenómeno extremo ha costado solamente en Europa más de cien mil millones de euros en las últimas tres décadas.

Giovanni Forzieri, investigador sobre el riesgo climático en el Centro de Investigación del Clima de la Comisión Europea, advirtió que un aumento de la demanda de agua, a raíz de una población creciente, así como su uso intensivo para el riego y la industria, dará lugar a reducciones aún mayores en los flujos de los ríos.

La investigación también encontró que las temperaturas globales promedio aumentarán hasta en 3,4 grados Celsius para el año 2100.

En general, los científicos predicen períodos de sequía más largos, severos y frecuentes, y que el calentamiento proyectado para Europa, sobre todo en sus regiones sureñas, será aún más fuerte.

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