Editorial

El 28 de abril, como el 24 de abril de 1965, es una fecha que el pueblo dominicano debe aprovechar para reflexionar sobre el valor de la democracia. El 28 de abril de 1965, la República Dominicana fue intervenida por miles de soldados de Estados Unidos, en virtud de una decisión del Gobierno estadounidense del presidente Lyndon B. Johnson, cuando las fuerzas constitucionalistas parecían ganar la batalla al sector que había participado en el golpe de Estado contra el Gobierno constitucional del presidente Juan Bosch.

El 28 de abril de 1965, el pueblo dominicano recibió la peor sorpresa, pues no esperaba una intervención militar extranjera en el momento en que reafirmaba su decisión de vivir en un estado de derecho, con la lucha por la restauración del Gobierno electo en comicios libres de interferencias ajenas a la democracia.

El pueblo dominicano había terminado el 24 de abril de 1965 con el Gobierno de facto. Al ponerle fin al régimen le enseñaron a la intolerancia dominicana que el pueblo dominicano no acepta ni permite un Gobierno que surja del desconocimiento de la voluntad popular expresada en las urnas.

El fruto de las elecciones del 20 de diciembre de 1962, terminó el 25 de septiembre de 1963, con la imposición de los agentes de la intolerancia política. Los enemigos de la democracia que interrumpieron el Gobierno constitucional.

El 25 de septiembre de 1963, una alianza de los grupos más conservadores de la sociedad dominicana derrocó el Gobierno Constitucional del presidente Juan Bosch.

Bosch y el vicepresidente Armando Segundo González Tamayo, ganaron las elecciones del 20 de diciembre de 1962, las primeras tras la caída de la dictadura de Trujillo, con el 59,53 por ciento de los votos echados en las urnas, el porcentaje más alto que ha logrado un binomio en la historia electoral dominicana. Pero la decisión del pueblo no fue óbice para que los enemigos de la democracia desencadenaran un plan conspirativo para acabar con el fruto de la voluntad popular.

El 25 de septiembre de 1963, las fuerzas de la intolerancia traicionaron la democracia y derrocaron el Gobierno del profesor Juan Bosch.

Como consecuencia de ese acontecimiento, el 24 de abril de 1965, las fuerzas civiles y militares constitucionalistas aunaron esfuerzos y pusieron fin al Gobierno de facto.

El hecho desencadenó la guerra civil que enfrentó a la sociedad dominicana, lo que creó el escenario para la segunda intervención militar de Estados Unidos en siglo XX, el 28 de abril de 1965.

La división debilitó a la Nación y de esa manera, fue posible que el desembarco de las tropas de ocupación contara con el respaldo del sector que se oponía a la restauración de la Constitucionalidad.

El hecho debe servir de lección permanente y es ocasión propicia para invitar al liderazgo nacional a defender la democracia y la unidad de la familia dominicano en torno a los valores nacionales.

Hoy 28 de abril debemos tener presente que sólo cuando un país se divide es posible intervenirlo al margen de los principios jurídicos internacionales.

Hoy 28 de abril, es ocasión propicia para reafirmar el compromiso de mantener viva la democracia, como único sistema válido para crecer en un Estado de derecho. Celebremos que hoy tenemos un Gobierno democrático, el del presidente Danilo Medina, fruto de la voluntad popular expresada en las urnas.

Hoy, 49 años después de la intervención militar, es un día para decir: nunca debemos retroceder. Hoy es un día para decir continuemos el camino de la constitucionalidad que se fundamenta en el respeto de la dignidad humana. Sigamos adelante sin desviar la atención y la vista, sin pausa para completar la obra de Juan Pablo Duarte, como lo proclamó el presidente fundador del Partido de la Liberación Dominicana, el presidente profesor Juan Bosch.

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