Opinión

Los estudios más recientes de la comunidad científica y médica apuntan hacia el sobrepeso y la obesidad como la situación de salud que más requiere nuestra atención hacia el futuro cercano, razón por la cual la Organización Mundial de la Salud la declaró como “la epidemia del Siglo XXI”.

Hoy en día la obesidad es el quinto factor de riesgo de mortalidad en el mundo y en las próximas décadas, las consecuencias del sobrepeso y la obesidad, serán la principal causa de muerte de los seres humanos. Las enfermedades de riesgo cardiovascular y renal, principalmente, causadas por el sobrepeso, la obesidad y la malnutrición, serán el objeto de atención de nuestro sistema de salud pública. Es decir, nuestra calidad de vida estará determinada por lo que comemos.

Otras enfermedades son causadas por el sobrepeso y la obesidad, y también resultan ser un gran problema de salud pública. Estas son la diabetes gestacional, la eclampsia, apnea del sueño, problemas ligados al hígado, tumores, úlceras, gastritis, entre otras.

La razón principal del aumento de los índices de sobrepeso y obesidad lo es el estilo de vida occidental, que se caracteriza por el libre acceso a la comida a cualquier momento del día, para la mayor parte de la población. Además, los informes apuntan hacia un cambio en la actitud de la gente hacia la comida, llegando a verla, incluso, como una fuente de entretenimiento. Esta situación se combina con una reducción en el gasto energético diario, debido a que vivimos en una época de comodidades que nos evitan buena parte de la actividad física diaria.

El sobrepeso y la obesidad constituyen una emergencia biológica, psicológica, económica y social, a la cual el Estado, con sus políticas públicas, debe aportar soluciones, principalmente desde la primera infancia. La Organización Mundial de la Salud calcula que para el 2010 había 40 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo, de los cuales 35 millones viven en países en vías de desarrollo, como el nuestro.

Dicha institución indica que los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

Llevar educación sobre nutrición a los ciudadanos e incentivarlos a la actividad física, es parte importante de una política del Estado para ciudadanos más sanos y productivos, a la vez que sirve para evitar el costo de la atención de una enfermedad catastrófica, es decir, sirve para la medicina preventiva.

Hay varias iniciativas gubernamentales que se enfocan hacia ese abordaje de esta problemática. Desde el Gabinete de Políticas Sociales, a través de Progresando con Solidaridad, hemos iniciado la Red de Consejería en Nutrición Comunitaria, que contempla que más de 15 mil voluntarios utilicen una metodología acordada con el Programa Mundial de Alimentos, para formar a las familias de escasos recursos en cómo comer más y mejor.

Aspiramos, además, a que las familias que reciben transferencias monetarias condicionadas para adquirir alimentos en los casi 6 mil colmados que forman la Red de Abastecimiento Social, adquieran productos que aporten a una alimentación más balanceada y nutritiva, disminuyendo las probabilidades de enfermedades.

De igual manera, la aplicación de la tanda extendida en el sistema educativo, al incluir el desayuno y el almuerzo, debe apuntar hacia una alimentación nutritiva de los niños en edad escolar, incluyendo orientaciones en materia de nutrición y bienestar para los estudiantes.

La nutrición de nuestros ciudadanos es importante. Es un asunto de nuestra calidad de vida, de nuestra productividad y de nuestro bienestar. La mala alimentación en el trabajo causa pérdidas de hasta 20 por ciento en la productividad, ya sea debido a problemas como la desnutrición que afecta a unas 1.000 millones de personas en el mundo en desarrollo, o al exceso de peso que sufre una cantidad similar de personas en países industrializados, destacó un estudio reciente publicado por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT).

Ciudadanos bien nutridos son mejores y más productivos. Trabajamos por políticas públicas que promuevan una mejor nutrición.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas