Editorial

El 24 de abril de 1965 es una fecha que el pueblo dominicano no debe pasar por alto. Cada 24 de abril es un momento para reflexionar respecto a lo funesto que es para una Nación la pérdida de su Gobierno constitucional.

El 24 de abril de 1965, el pueblo dominicano reafirmó su decisión de vivir en un estado de derecho, con un Gobierno electo en comicios libres de interferencias ajenas a la democracia. Ese día los dominicanos y dominicanas dijeron que no aceptan la imposición de un Gobierno de facto.

Al ponerle fin al Gobierno de facto del Triunvirato enseñaron a la representación de la intolerancia que el pueblo dominicano no acepta ni tolera un régimen que surja del desconocimiento de la voluntad popular expresada en las urnas.

El fruto de las elecciones del 20 de diciembre de 1962, celebrado como una fiesta, fue interrumpido el 25 de septiembre de 1963, con la imposición de los agentes de la intolerancia política. Los enemigos de la democracia.

El 25 de septiembre de 1963, una alianza de los grupos más conservadores de la sociedad dominicana, derrocó el Gobierno Constitucional del profesor Juan Bosch.

El fruto de los primeros comicios democráticos que celebró el país tras la caída de la dictadura de Trujillo, el 20 de diciembre de 1962.

El Partido Revolucionario Dominicano derrotó de manera aplastante a su principal rival, la Unión Cívica Nacional.

El PRD, además de ganar la Presidencia de la República, logró una mayoría determinante en el Congreso Nacional y los municipios.

Juan Bosch y Armando Segundo González Tamayo, ganaron con el 59,53 por ciento de los votos, el porcentaje más alto que ha logrado un binomio en la historia electoral de la República Dominicana.

Sin embargo, eso no fue óbice para que los enemigos de la democracia desencadenaran un plan conspirativo para acabar con la expresión de la voluntad popular.

El 25 de septiembre de 1963, las fuerzas de la intolerancia traicionaron la democracia y derrocaron el Gobierno del profesor Juan Bosch.

Como consecuencia de ese acontecimiento, el 24 de abril de 1965, las fuerzas civiles y militares constitucionalistas aunaron esfuerzos y pusieron fin al Gobierno de facto.

El hecho desencadenó la guerra civil de 1965 que dividió a la sociedad dominicana y provocó la segunda intervención militar de Estados Unidos en siglo XX.

El 24 de abril de 1965 es una lección que nadie que crea en el estado de derecho debe olvidar.

Es ocasión para reafirmar la confianza en el derecho a elegir y ser elegido en comicios libres y transparentes. Y decir que es inaceptable la interrupción de un Gobierno constitucional. La desgracia que sufrió el país en 1965, habla por sí sola.

Recordemos con respeto a los hombres y mujeres que rescataron la constitucionalidad y celebremos que hoy podemos decir que vivimos un proceso de fortalecimiento de los mecanismos institucionales.

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