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Bruselas, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) Los cancilleres de los 28 países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) analizan hoy la posible instalación de bases permanentes en sus miembros ubicados en Europa del este.

Pese a que es considerada por Rusia como una provocación, más allá de ser una amenaza para su seguridad nacional, tal opción figura entre las variantes abordadas esta jornada en la reunión de Bruselas, donde quedó cancelado el consejo Rusia-OTAN.

Las naciones de la alianza atlántica por el momento solo habían situado en Rumania y Polonia elementos del sistema de defensa antimisil estadounidense en Europa, lo cual provocó una reacción de total rechazo del Kremlin.
Otra de las opciones manejadas en el encuentro de esta capital es la realización de maniobras militares conjuntas con naciones de Europa del este, incluidos los miembros de la Asociación para la Paz, creada en 1996 para repúblicas exsoviéticas.

De acuerdo con el semanario alemán Der Spiegel, citado aquí, la OTAN busca establecer mayores lazos de cooperación técnico-militar, colaboración para preparar oficiales y otros aspectos con Azerbaiyán, Armenia y Moldova.

Además, la prensa capitalina comenta sobre la aprobación por la Rada Suprema (parlamento unicameral ucraniano) del permiso para el ingreso a su territorio de tropas extranjeras con el anunciado fin de participar en al menos ocho ejercicios conjuntos en este año.

Ello ocurre cuando la alianza atlántica incrementó su presencia en las repúblicas exsoviéticas con costas en el Báltico, con aviones cazabombarderos y más uniformados en Rumania y Polonia.

Sin embargo, al iniciar la reunión, el secretario general saliente de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, se negó a confirmar el repliegue de fuerzas rusas de regiones fronterizas con Ucrania, tal y como lo prometió ayer el presidente ruso, Vladimir Putin.

En una conversación telefónica con la canciller federal alemana, Angela Merkel, Putin aseguró que se realizaba una salida parcial de tropas dislocadas en la zona, aunque la parte germana reconoció que la presencia allí de uniformados era un asunto de competencia rusa.

La alianza atlántica suspendió su participación en el consejo conjunto con Rusia, después que ésta última apoyó en febrero pasado la decisión del gobierno de la entonces República Autónoma de Crimea de celebrar un referendo para separarse del resto de Ucrania.

Tras la victoria del sí en Crimea a favor de salir del territorio ucraniano y regresar a la jurisdicción rusa, de donde salió en 1954, Moscú creó condiciones para el ingreso de esa península, mientras la Unión Europea y Estados Unidos le aplicaban sanciones.

El Kremlin rechaza reconocer al gobierno designado ucraniano, que llegó al poder tras una ruptura constitucional y ser aprobado por una mayoría legislativa creada bajo presión de paramilitares, en violación de un acuerdo auspiciado por tres países europeos.

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