Hablan los hechos

(Servicios Especiales de Vanguardia del Pueblo) El debate y las advertencias en torno a los graves problemas que genera la desigualdad en América Latina continúan cobrando terreno.

Organismos internacionales, economistas de renombre y líderes políticos de la región han planteado indistintamente los retos de la democracia en latinoamérica, colocando en primer orden los efectos de la desigualdad sobre la estabilidad social, económica y política de la zona.

Ayer, la directora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la región de América consideró que pese a los avances logrados en todo el continente, la desigualdad sigue siendo el gran reto de la democracia en Latinoamérica.

Jessica Faieta, hablando en un acto organizado por las representaciones de Argentina y Suecia ante la ONU sobre los 30 años de democracia en América Latina, destacó los avances obtenidos en las últimas décadas y recordó que, por ejemplo, cerca de 90 millones de latinoamericanos ingresaron en la clase media durante los últimos diez años.

Calificó como un fuerte apoyo a la democracia la movilización de la población para reclamar sus derechos cuando entiende que se les viola, pero consideró que aún persisten numerosos problemas de desigualdad como: económico, género, raza u origen étnico.

Faieta recomendó ampliar la participación y representación de los jóvenes y de los grupos indígenas y de escuchar a sus reclamaciones para mejorar el funcionamiento de las instituciones democráticas.

Mientras que el secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), Pablo Gentili, calificó de «positivo» el balance de treinta años de democracia en el continente, pero que aún existe una acumulación de la riqueza que sigue haciendo a América Latina «el continente más desigual del plantea».

Señaló que se da una «paradoja» que hace que mientras los gobiernos empujan a los más pobres hacia la clase media, los mercados los devuelven a la pobreza.

Se recuerda que durante varios meses, el Partido de la Liberación Dominicana mantiene en debate los retos que le deparan como entidad en el poder y en condiciones de ampliar su estadía al frente del Estado a partir del 2016.

En ese sentido, dirigentes al más alto nivel coinciden en ponderar el grado de eficiencia de las administraciones peledeístas, destacando el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica y el crecimiento del producto que ha alcanzado un promedio de alrededor de un 5 por ciento en los últimos 10 años.

Sin embargo, coinciden en señalar que el PLD necesita consolidar su condición de organización de centroizquierda y apurar políticas públicas dirigidas a combatir la desigualdad a partir de una adecuada distribución de las riquezas y para lo cual han planteado un pacto con la denominada pirámides empresarial dominicana.

En una reciente disertación en Chicago, Illinois, el presidente del PLD, Leonel Fernández, apeló a los gobiernos de la región para que coloquen como principal punto de agenda el combate a la desigualdad.

Fernández, planteó en la ocasión que aunque en los últimos diez años en la región de han producido cambios importantes en materia de movilidad social a partir de programas que han sacado a millones de personas de la pobreza, lo cierto es que ese mismo fenómeno provoca mayores y sostenidas demandas de mejoras en la distribución de las riquezas generadas.

El presidente del PLD, quien ha gobernado durante tres períodos su país, sostuvo que una mayor y mejor distribución de las riquezas es la manera de combatir la desigualdad que genera graves problemas sociales y pone en riesgo la gobernabilidad y el sistema democrático.

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