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Panamá, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) Las elecciones panameñas de este 4 de mayo marcan como gran perdedor al presidente Ricardo Martinelli en su interés de reelegirse mediante la fórmula de sus candidatos José Domingo Arias y la primera dama Marta Linares.

A esa conclusión llega el politólogo panameño Olmedo Beluche en un análisis publicado hoy del resultado de los comicios en los que salió electo mandatario de Panamá Juan Carlos Varela, líder del Partido Panameñista y acérrimo adversario de Martinelli.

Según Beluche se trata de un voto castigo a través de Varela, un político más moderado pero también conservador, aunque con una campaña centrada en el problema de la moralidad pública frente a la corrupción rampante y los métodos gansteriles de Martinelli.

La elección implica un repudio de buena parte del electorado a las imposiciones arbitrarias que rayan en la ilegalidad de parte del jefe de Estado y sus acólitos.

Beluche advierte que ese resultado no debe interpretarse como una manifestación de crisis del régimen político imperante en Panamá, sino más bien una corrección institucional para fortalecer la ilusión de las masas de que el sistema es democrático y funciona.

En el fondo, aclara el analista, el cambio de gobierno sólo lo es de forma: maneras más respetuosas y equilibradas de Varela contra la impulsividad, grosería y agresividad de Martinelli.

Aunque el candidato oficialista Arias, intentó mantener una imagen de moderado y lejos de las campañas negativas, la elección fue un plebiscito sobre Martinelli, sus métodos y su gestión.

Varela hereda de Martinelli un país con el mayor crecimiento económico de América Latina, pero también con la mayor desigualdad social, en el que la carestía y el deterioro de los salarios es la principal preocupación, pero continuará bajo el modelo neoliberal y dependiente del capital transnacional.

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