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Washington, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró hoy que exigió una investigación sobre las fallas durante el suministro de la inyección letal a un condenado a muerte en el estado de Oklahoma hace pocos días.

He pedido al secretario de Justicia, Eric Holder, un análisis amplio sobre la muerte de Clayton Lockett, quien agonizó durante más de media hora, un hecho profundamente perturbador, señaló Obama durante una rueda de prensa en la Casa Blanca en compañía de la canciller federal alemana, Ángela Merkel.

A juicio del mandatario la agonía que sufrió Lockett despertó interrogantes significativas sobre cómo se está aplicando la pena de muerte en el país.

La polémica ejecución parece merecer el calificativo de cruel, inhumana y degradante, además de que también pudo violar la Octava Enmienda de la Constitución norteamericana, en la cual se establece «que no puede infligirse un castigo cruel e inusual», advirtió este viernes la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

El portavoz de la mansión ejecutiva, Jay Carney, reconoció el 30 de abril que la ejecución quedó por debajo de los estándares humanos.

Lockett, un afroestadounidense de 38 años sentenciado a la pena capital por el asesinato de una joven de 19 años en 1999, murió el 29 de abril último, pero de un ataque al corazón, tras 43 minutos de agonía luego de recibir la droga.

Durante el acto de ejecución a Lockett le estalló una vena, además convulsionaba y gritaba mientras trataba de respirar, reseñaron medios digitales de prensa.

Ante el incidente, las autoridades estaduales ordenaron una investigación y fueron suspendidas las ejecuciones en los próximos 15 días.

Previo al acto, los abogados de Lockett agotaron todos los recursos judiciales incluyendo la Corte Suprema de Justicia con el objetivo de saber qué tipo de fármacos se emplearían en la ejecución, debido a los problemas que se han presentado últimamente durante su aplicación.

Los sentenciados a pena capital están recibiendo un cóctel compuesto por dos drogas: el sedante midazolam y el analgésico hidromorfina, debido a la negativa de empresas farmacéuticas a entregar los compuestos para las ejecuciones, como forma de mostrar su desaprobación por la pena capital.

Más de mil 300 prisioneros han sido ejecutados en Estados Unidos, país con una de las mayores poblaciones penales del mundo, desde que la Corte Suprema levantara la prohibición de la pena capital en 1976.

Se estima que a mil 200 se les ha aplicado la inyección letal, un método generalizado en la nación a partir de 1982.

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