Opinión

Entre los dirigentes y allegados del PRD, en los inicios de los años 70s, se originó el apodo de «Principe» al Dr. Peña Gómez. Muchos lo repetían sin conocer el significado.

El apodo surgió en un encuentro cerrado, donde conversaban varios dirigentes entre los que estaban el profesor Juan Bosch y el Dr. Peña Gómez. Se hablaba del interés en tener algún tipo de contacto con el Coronel Francis Caamaño, quien estaba en Cuba, preparando una acción política militar.

El Coronel de Abril mostraba el mismo interés y lo había hecho saber al profesor Bosch y al Dr. Peña Gómez; proponía un emisario que se reuniera con Peña en el metro de Paris o en Roma.

Bosch objetaba que esa reunión se celebrara con Peña bajo el argumento de que su figura física llamaría mucho la atención. Peña Gómez interesado en el encuentro sugirió que fuera en un país Africano. Fue ahí cuando el profesor Bosch le dijo, más o menos, estas palabras: «Peña, en Paris, en Roma o en un país africano tu figura es de un príncipe; y mucho más en Africa, donde parecerías un verdadero príncipe».

Un tiempo después, enterado de esa denominación de «Principe» referida por Bosch a Peña Gómez, sin necesariamente saber por qué, el Dr. Julio César Castaños Espaillat (quien fuera Rector de la UASD, dirigente del PRD y padre de tres figuras y amigos hoy muy conocidos, los doctores Julio Amado, Julio César y Servio Tulio Castaños Guzman), empezó a llamar en conversaciones privadas a Peña Gómez por ese apodo de «Principe».

Sobre esta anécdota se hacía difícil hablar sin revelar el contexto en que se produjo. Ahora que Narciso Isa Conde publica su libro «Revelaciones» y hace referencia al episodio relativo al interés de aquellos contactos, y lo hace con mucho acercamiento a la verdad, he querido refrescarlo.

Narciso explica refiriendo de varias entrevistas que sostuvo en Cuba con el Coronel Caamaño, lo siguiente: «Le expresé que su inmenso liderazgo estaba siendo subutilizado, que convenía su salida a luz pública, incluso su salida de Cuba. Que podía y debía hacer su nueva aparición pública en Vietnam, evocando la lucha antiimperialista y dando inicio a un programa de intervención política desde el exterior que ayudara a la unificación de las fuerzas del campo democrático y popular, restableciendo los lazos solidarios con el PRD y sus mejores líderes…»( pag. 155-156).

Efectivamente, de eso trataba la reunión aquella referida celebrada algo más de dos años antes del desembarco de Playa Caracoles del 1973. Por varias vías el profesor Bosch hizo esa misma solicitud al Coronel Caamaño, de salir públicamente por Vietnam, desde antes de regresar de Europa al país en el mes de abril de 1970 e insistiendo estando en el país.

Obviamente, los esfuerzos para colocar al Coronel Caamaño saliendo desde Vietnam a la palestra política se pretendía la formación de un gran frente, con el PRD de cobertura y cobija. El rechazo del Coronel de Abril con el desembarco de Playa Caracoles obligó al profesor Bosch a fundar una fuerza organizada que acumulara, a la vuelta de varios lustros, lo que es hoy el PLD.

El autor es miembro del Comité Político del PLD y ex Rector de la UASD.

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