Cultura

(Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) El asesor del Presidente cubano para asuntos culturales, Abel Prieto, aseveró que Luis Carbonell fue un hombre de patriotismo entrañable, orgánico, ajeno a toda retórica y dueño de una humildad sin límites.

Próximo a su féretro, en la sala Villena de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), el exministro de Cultura comentó que al triunfo de la Revolución, en 1959, con apenas 36 años de vida Carbonell estaba en el esplendor de su carrera y se entregó al nuevo proceso que vivía el país.

Había hecho giras con Ernesto Lecuona, con Rita Montaner, era conocido fuera de Cuba e incluyó en su repertorio textos que tenían que ver con los tiempos nuevos, precisó.

Agregó Prieto que la grandeza del también conocido Acuarelista de la Poesía Antillana nunca se expresó en actitudes de arrogancia ni de vanidad.

Lo recordaremos siempre con cariño infinito, era una persona que merecía todo lo que hubiéramos podido hacer por él, acotó.

Una de sus cercanas amigas, la pianista Pura Ortiz, destacó a Prensa Latina que solamente hablar con Carbonell era aprender algo nuevo.

Formó voces, cuartetos, agrupaciones, era una persona muy sincera y abierta a decir la verdad. Ha sido una base en la cultura cubana y no creo que alguien pueda igualar lo que hacía; como él, nadie, expresó conmovida.

Por su parte, el compositor y arreglista, Juan Piñera, dijo haberlo conocido hace muchos años, en casa de su tío, Virgilio Piñera, declamando un poema.

Él defendió lo genuinamente cubano, y esa defensa está en la diversidad de esta tierra dentro de la unidad. Luis no se ha ido, se perpetuará por siempre, aseguró.

Enlutada por la pérdida del maestro, amigo y compañero de escenario en la isla y en el extranjero, la septuagenaria cantante Farah María señaló que recuerda a Carbonell como a un familiar cercano y lo extrañará por siempre.

Otro colega de la escena, el cine y la televisión, Carlos Ruíz de la Tejera, significó que Luis Carbonell fue de esos artistas irrepetibles, como lo fueron Esther Borja y Bola de Nieve, y como todavía lo son Alicia Alonso y Rosa Fornés.

No debemos de estar tristes porque dejó todo un camino hecho y muchos ejemplos de cómo debe ser el arte, enfatizó.

Distinguido con los Premios Nacionales de la Música y el Humor, Luis Mariano Carbonell Pullés también mereció la Distinción por la Cultura Nacional, la Orden Félix Varela, la Réplica del Machete de Máximo Gómez, y la condición de Artista Emérito de la Uneac.

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