Opinión

A propósito de la XVII Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, tuvimos la oportunidad de disertar sobre el patricio Juan Pablo Duarte y su legado hacia los jóvenes que inician su caminar por este mundo lleno de retos y desafíos.

Sentimos la necesidad de fortalecer en el imaginario popular, los referentes morales que sirvan a los jóvenes de guía para sus acciones y de pilares o cimientos de nuestra sociedad. Y en ese sentido, el principal referente moral de nuestra Nación debe ser Juan Pablo Duarte, evidentemente, por su accionar, su pensamiento y su legado, que están documentados en la historia y se manifiestan en el presente.

Al estudiar los episodios que rescata la historia, vemos al fundador de la Nación como el modelo de humanista, defensor de los más vulnerables. Vemos a un Duarte honesto, humilde y responsable, que renuncia voluntariamente a distinciones que pusieran en peligro el objetivo común de liberar a la patria. Luego vemos su accionar ético, promotor de la moral, respetuoso de la diversidad y la capacidad de los demás.

Está el Duarte educador, que construye una idea de patria en base al conocimiento; el Duarte que es ejemplo de servidor público, modelo a emular para quienes ejercemos la función pública. Finalmente, está el Duarte que defiende la patria, los intereses de nuestra nación y sus ciudadanos.

Al reflexionar sobre la idea del legado de Duarte, nos preguntamos: ¿Cómo recuerdan los jóvenes a Duarte? ¿Qué aspectos de su vida pueden y quieren emular? ¿Cómo hacemos que perdure para siempre el liderazgo moral de Juan Pablo Duarte? ¿Cuál es el legado de Duarte para nuestra juventud?

La pregunta es: ¿Quién tiene que ser Duarte para las jóvenes de hoy?

El mismo Duarte dijo: “El amor de la patria nos hizo contraer compromisos sagrados para con la generación venidera; necesario es cumplirlos, o renunciar a la idea de aparecer ante el tribunal de la Historia con el honor de hombres libres, fieles y perseverantes”.

Ese compromiso que contrajo Duarte con las generaciones que le hemos seguido debe ser honrado. Promover al patricio como referente moral es promover lo correcto, el sacrificio a los intereses de la patria y el respeto hacia los demás.

Duarte tiene que ser para los jóvenes el ejemplo a seguir. Nuestra generación hoy, al igual que la de Duarte, hace sacrificios para las generaciones venideras. Pero es el compromiso de y con nuestros jóvenes, promover y emular ejemplos de bien, trabajar positivamente, cumplir y hacer cumplir sus deberes con la patria y la pasión y fe por construir un país mejor, el mejor ejemplo que vamos a dejar a la generación actual.

El país que anhelamos se construye con el ejemplo de patriotismo que nos legó Duarte. Se construye con respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos; se construye con el ejercicio del deber de cada ciudadano de trabajar por una mejor patria, de entregar todo lo necesario para construir el concepto de país que queremos; se construye desde el concepto del Patricio de que quien no tiene patria no tiene honor.

Trabajemos para que Duarte esté siempre en el corazón de cada uno de nosotros y que su legado sea fuente de inspiración y pasión para las generaciones por venir.

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