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Washington, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) El presidente Barack Obama anunció que comenzará a dictar acciones ejecutivas para actualizar en lo posible el sistema migratorio estadounidense, ante la negativa republicana en el Congreso para avanzar en el tema.

El país no puede esperar por siempre a que los republicanos en el Capitolio se decidan a votar la reforma migratoria (…), lo cual es malo para nuestra seguridad, economía y futuro, alertó el mandatario en los jardines de la Casa Blanca, en compañía del vicepresidente Joseph Biden.

Hoy comienzo un nuevo esfuerzo para arreglar todo lo que pueda nuestro sistema migratorio, sin el Congreso, remarcó.

La mansión Ejecutiva destacó este lunes que el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, informó al gobernante que esa instancia descarta votar este año una reforma de las leyes de inmigración.

Existen suficientes republicanos y demócratas en la Cámara baja para aprobar ahora mismo una reforma migratoria. Yo la firmaría hoy mismo, y Washington resolvería un problema de manera bipartidista, analizó Obama.

Explicó que como primer paso, encargó al secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, y al fiscal general, Eric Holder, desplazar los recursos de seguridad disponibles y apropiados hacia la frontera para garantizar la protección nacional y continuar con las deportaciones.

En segundo lugar, el mandatario ordenó a Johnson y Holder identificar acciones adicionales que la administración puede tomar por su cuenta en materia migratoria antes del fin del verano (en septiembre), mientras prometió implementarlas de inmediato.

Si el Congreso no hace su trabajo, al menos nosotros podemos hacer el nuestro, agregó Obama, mientras señaló que continuará insistiendo a los legisladores para que dejen de lado las excusas y actúen a fin de concretar una solución migratoria a largo plazo.

El 27 de junio de 2013, el Senado aprobó (con 68 votos a favor y 32 en contra) un proyecto de ley bipartidista que contempla una vía para otorgar, bajo condiciones estrictas y durante un período de por lo menos 13 años, la nacionalidad a inmigrantes ilegales y sin antecedentes penales, en su gran mayoría de origen latino.

Ese plan, enviado a la Cámara baja, fue sin embargo bloqueado por la mayoría conservadora que ha esgrimido toda suerte de justificaciones para evitar que la medida avance.

A finales de febrero, los del llamado partido rojo presentaron una lista de principios para avanzar en la discusión de la reforma, donde se incluyó la entrega de la ciudadanía solo a aquellas personas que llegaron al país siendo pequeños en compañía de sus padres, los denominados dreamers.

Los republicanos en la Cámara baja sostienen que entregar la ciudadanía a los millones de personas sin papeles equivaldría a otorgar una amnistía para quienes violaron las leyes nacionales.

En medio de este debate, el gobierno de Obama mantuvo inalterable una agresiva política de deportaciones, lo cual ha propiciado la expulsión de más de dos millones de personas indocumentadas durante sus cinco años de gestión.

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