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Washington, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) El senador republicano Lindsey Graham advirtió hoy sobre la posibilidad de iniciar un juicio político contra el presidente Barack Obama si libera sin la aprobación del Congreso a más presos de la cárcel en la base naval de Guantánamo.

Va a ser imposible que la administración siga sacando presos de Guantánamo sin una gran reacción, señaló Graham, al tiempo que advirtió que muchos legisladores podrían pedir la destitución del presidente si continúa actuando de la misma forma.

Graham sirvió como fiscal en la Cámara de Representantes en 1998 durante el juicio político contra el exmandatario William Clinton (1993-2001), a raíz del escándalo por mantener relaciones extramaritales con la becaria Mónica Lewinsky.

Legisladores republicanos se muestran preocupados de que la Casa Blanca trate de cerrar el campo de detenciones abierto en 2002 en la base naval de Guantánamo, sureste de Cuba, donde permanecen recluidos cerca de centenar y medio de personas bajo sospecha de actividades terroristas.

Los conservadores han bloqueado repetidamente en el Congreso todas las iniciativas dirigidas a clausurar la prisión, criticada por organismos internacionales como un lugar donde se ha cometido tortura y donde no aplica el sistema legal ni estadounidense ni internacional.

El gobierno de Obama se encuentra envuelto en un nuevo escándalo tras el reciente canje del sargento Bowe Bergdahl por cinco ex altos directivos de la insurgencia talibán apresados en Guantánamo.

El gobernante es objeto de numerosos ataques por parte de la oposición republicana y miembros incluso de las filas demócratas, por no informar del intercambio al Congreso dentro de los 30 días estipulados.

Mike Rogers, legislador republicano y presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, estima que el arreglo pone en riesgo a los soldados, porque los talibanes ahora tratarán de capturar más militares norteamericanos para intercambios similares.

La polémica se ha agudizado tras varias revelaciones donde se explica que a finales de junio de 2009, Bergdahl supuestamente abandonó su puesto en una zona montañosa del este de Afganistán y en ningún momento fue capturado en batalla o por haberse despistado durante una patrulla nocturna, como se refirió inicialmente.

Mensajes de correo electrónico entre Bergdahl y su familia, analizados por varios medios de prensa, sugieren que el soldado estaba desencantado y avergonzado con el papel de Washington en la guerra en la nación asiática.

Representantes de los más altos mandos militares han prometido investigar las denuncias sobre una eventual deserción del uniformado.

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