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A la Sabana del Silencio se podría llegar por cuatro costados, ya que es el punto de encuentro de cuatro provincias: Bahoruco, Independencia, Elías Piña y San Juan de la Maguana, las cuatro se saludan en esta hermosa y misteriosa sabana, rico ecosistema. Está ubicada en el Parque Nacional Sierra de Neiba, a más de 2000 metros sobre el nivel del Mar.

Este Parque Nacional fue declarado mediante el Decreto Presidencial número 221 del año 1995. Se localiza en la región suroeste de la República Dominicana, haciendo frontera con Haití en la parte occidental.

Un Parque angosto, sobre la Sierra de Neiba, semejante a un caimán sobre nuestra geografía; aproximadamente esa área protegida tiene unos 187 kilómetros cuadrados y es rica en endemismo de especies animal y vegetal.

“Los principales objetos de conservación que fueron identificados son la biodiversidad y los recursos hídricos. En cuanto a la biodiversidad destacan los ecosistemas de Bosque latifoliado húmedo, Bosque latifoliado nublado, Bosque ribereño, Bosque de transición de seco a húmedo, Bosque de Pinus occidentallis, Humedales y Sabanas de Pajón. En cuanto a la Flora se reportan 1216 especies de plantas vasculares, de las cuales 276 son endémicas de la Isla Española, varias de ellas en las listas de UICN, de CITES o Nacional de especies amenazadas. La Fauna está representada por 65 especies de aves, de las cuales 24 son endémicas, nueve (9) especies de anfibios todas endémicas y 5 de ellas en la lista de amenazadas de UICN; treinta y cinco (35) especies de reptiles, 34 de las cuales son endémicas y la restante es nativa y donde se reporta la presencia del murciélago. Artibeus jamaicensis, y del solenodonte, Solenodon paradoxus, especie amenazada en peligro de extinción, de acuerdo a Lista de Animales Silvestres Amenazados en la República Dominicana”.

“Este Parque aporta agua a las Cuencas de los Ríos Artibonito, Yaque del Sur y Lago Enriquillo. Por el tipo de roca presenta condiciones kársticas, con la presencia de corrientes subterráneas que alimentan el Lago Enriquillo” (1).

Por ser la zona más expedita para llegar a la Sabana del Silencio, elegimos la ruta que va, entrando por la comunidad de Guayabal, hasta llegar al Hoyazo, vía El Cercado en San Juan de la Maguana.

Desde el Hoyazo partimos a las 7:30 de la mañana, un grupo de 12 personas, entre ellas dos guías de la zona, atravesando sembradíos de cebolla y frijoles; luego penetramos por los escasos pinos criollos (Pinus occidentalis), que quedan como vestigios de lo que fue un gran bosque de conífera diezmado por el aserradero del señor Luperon y la práctica del conuquismo de los productores agrícola.

Penetramos a un bosque latifoliado, húmedo, para llegar a El Nublado, como también llaman los campesinos de la zona al lugar que ostenta la majestuosa Sabana del Silencio. Junto a esta hay pequeñas sabanas que tuvieron pobladas de árboles de Nogal (Juglans jamaicensis) y Sabina con Olor (Uniferus gracilior) observándose aún los troncos muertos resistiendo la inclemencia de aquella zona.

No es un lugar de visitación, pero podría ser de interés para estos fines si las condiciones de manejo le favorecen, de lo contrario, seria reservado para científicos y guadarparques, por las condiciones ecológica del lugar.

La Sabana del Silencio, es una extensión de terreno de alrededor de un kilómetro de largo, poblado de imponentes pajones, sobrevivientes a las bajas temperaturas que se registran en la zona.

En décadas pasadas los campesinos labraban sabanas contiguas a la del Silencio, en aquellas se observan huellas de empalizadas abandonadas y arboles cuasi petrificados, pero en la Sabana del Silencio no se cultivó ninguna especie diferente a los pajones, siempre fue así, no se ve rastro de labranza; hay hendiduras, como una especie de conos con superficies redondas perfectas, que los habitantes de la zona dicen que se hicieron durante la dictadura de Trujillo para “evitar posibles aterrizajes de aviones cargados de barbudos procedentes de Cuba”. Se referían a los cubanos y dominicanos que encarnaron la invasión de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

La Sabana del Silencio, al igual que otros valles similares, parece tener cierto misterio, ya que en reiteradas ocasiones estudiosos, guardaparques y visitantes comunes que recorren la zona se han extraviado. Igual le pasó a nuestro grupo, a pesar de movernos con guías guardaparques, al dividirse el grupo durante la caminata sufrimos esta desventura, recorriendo varios kilómetros por un camino de retorno muy similar al que habíamos transitado para llegar al encantador lugar.

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