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Washington, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) Senadores estadounidenses se mostraron hoy preocupados por el creciente flujo de niños indocumentados que llegan solos al país, situación calificada por medios de prensa y la propia administración de Barack Obama como una crisis humanitaria urgente.

Este es el inicio de una epidemia y a menos que la seguridad sea restaurada en los países de donde provienen esos menores y la pobreza sea aliviada, veo que esto continuará porque no hay esperanza para estos niños, sostuvo la senadora demócrata Diane Feinstein durante una audiencia en el Congreso.

Sin embargo, el senador republicano por Arizona Jeff Flake desestimó que la inseguridad en los países centroamericanos sea la causa principal de las oleadas de niños solos.

En su opinión, tal fenómeno obedece a la supuesta relajación de las misiones de la Patrulla Fronteriza en materia de detenciones y deportaciones.

En este sentido, arguyó que el aumento de la llegada de menores se registró luego que el mandatario instruyó al secretario de Seguridad Interna Jeh Johnson revisar la política de deportaciones.

La decisión de Obama obedece al estancamiento de la reforma de las leyes de inmigración en la Cámara de Representantes, donde la mayoría republicana mantiene paralizado el debate para tratar de solucionar la presencia en esta nación norteña de más de 11 millones de personas indocumentadas.

El gobierno demócrata dio un ultimátum a la oposición conservadora hasta principios de julio para acabar de concretar la iniciativa migratoria o de lo contrario, el Ejecutivo prometió actuar por su cuenta.

La semana pasada, la Patrulla Fronteriza reportó que desde octubre de 2013 detuvo más de 47 mil niños que intentaban cruzar la frontera, la mayoría de ellos provenientes de Centroamérica, y en mayor proporción por los límites de Texas.

Para este año, las cifras podrían rondar los 90 mil ingresos de menores, según estimados del gobierno.
El martes, el Comité de Trabajo, Salud y Servicios Humanos del Senado aprobó un proyecto de ley que dispone mil 940 millones de dólares para atender estos casos.

La ley establece que el Departamento de Salud y Servicios Humanos debe recibir y hacerse cargo de alimentar y cuidar a los menores en un plazo máximo de 72 horas, después de haber sido detenidos por agentes de la Patrulla Fronteriza.

Para enfrentar la situación, el gobierno estadounidense habilitó tres albergues de emergencia en bases militares de Texas, California y Oklahoma, a donde llegan los infantes tras ser procesados por la Patrulla Fronteriza en Nogales, Arizona, y en el sur de Texas.

Las imágenes de niños indocumentados hacinados en refugios temporales en la frontera sur han reanimado el debate sobre la violencia y la pobreza en Centroamérica, donde la proliferación de carteles de la droga, pandillas y otros grupos del crimen organizado obliga al éxodo.

No obstante, el gobierno de Obama destaca por haber deportado más de dos millones de indocumentados desde su llegada a la Casa Blanca en 2009.

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