Opinión

La falta de libertad y educación en cualquier sociedad es el mayor de los peligros al que está expuesto un individuo. Aristóteles decía que la política es el arte referente al gobierno de los estados, sus representantes políticos están obligados a actuar como tales y gobernar la polis con el objetivo de servir al ciudadano y proteger el pleno ejercicio de sus derechos y libertades y esta es una idea, que a todas luces, tenían muy claro quienes construyeron junto a Juan Bosch el Partido de la Liberación Dominicana, PLD.

Desde la formación del PLD, Bosch y sus fundadores sembraron la semilla del conocimiento a todos los niveles de la estructura partidaria. Hasta para ser miembro de la organización, había que pasar por lo que una vez se llamó “Círculos de Estudios”; siendo estos, los que lograron la diferenciación no solo del partido, sino de su gente y accionar de las demás organizaciones que en aquellos días existían en nuestro débil sistema de partidos políticos y sistema democrático.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el PLD se fue alejando de sus prácticas formativas. Periódico Vanguardia del Pueblo y otros medios usados por el partido para informar y educar sus miembros, dejaron de copar la atención de los miembros de la organización, pasando a un segundo plano, sobre todo, a partir de la apertura del PLD.

La falta de formación política en el PLD es mucho más evidente cada día y a todos los niveles. El PLD de hoy está lejos del PLD del V Congreso Rafael Espinal celebrado el 14 de diciembre del 1992; el PLD de hoy está lejos de ser aquel que jugara el papel trascendental en la firma del “Pacto por la Democracia” de 1994; los miembros del PLD de hoy hemos dejado de ser referencia para las demás organizaciones del sistema de nuestro país y del mundo, alejarnos de la formación política ha bajado la calidad de todos y a su vez la de nuestro partido, como dijera el presidente del partido, doctor Leonel Fernández, en el PLD solo nos preocupamos por la cantidad y olvidamos la calidad.

Hoy, luego de tantos años de nuestra fundación, la dirigencia del PLD tiene un gran reto; es necesario hacer un hibrido del partido de ayer con el de hoy, relanzar nuestra estructura, perfeccionarla y moldearla a los nuevos tiempos. El PLD de hoy debe dejar sentadas las bases de un nuevo modelo de organización política sustentado en la Formación constante de sus miembros. El problema del PLD y de todos los partidos de nuestro país no ha sido la masificación o apertura, sino creer que con esta, no era posible mantener programas de formación política de sus miembros.

Hoy la sociedad dominicana está demandando cambios constantes, y si queremos verdaderamente hacer aportes que puedan producir las transformaciones necesarias y demandadas, debemos lograr retomar viejas prácticas para perfeccionar la organización que dirigirá los destinos de la nación más allá del 2044. No podemos aspirar a una sociedad distinta, si como clase política no servimos de ejemplo para quienes viven nuestro día a día en la polis.

Las declaraciones de Leonel Fernández durante la apertura del pasado taller de formación política realizado por la Secretaría de Formación Política del PLD y que se realizó dando cumplimiento a una resolución del VIII Congreso Ordinario comandante Norge Botello es una muestra de que volver a la formación ha encontrado voluntad política individual y general, no es más que un reconocimiento de que hay que hacer algo para sacar del laberinto en que se encuentran nuestros miembros, ciudadanos de apie, para lograr avanzar el partido y hacer avanzar y cambian para bien el país.

¡Enhorabuena! Es tiempo de volver a nuestras raíces, es hora de convertir la cantidad en calidad.

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