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Washington, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) La Casa Blanca aseguró que se ha reducido el número de niños indocumentados que arriban solos a la frontera sur estadounidense, respecto a las cifras registradas durante las dos primeras semanas de junio.

De acuerdo con datos preliminares, en los primeros 15 días de julio la Patrulla Fronteriza detuvo en el valle de Río Grande a un promedio de 150 menores por día, muy por debajo de los 355 contabilizados el mes anterior, indicó Josh Earnest, portavoz de la mansión ejecutiva.

Aseguró que el número de menores no acompañados bajo custodia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza se redujo en igual fecha de unos tres mil 300 a 700 la semana pasada.

De acuerdo con la ley, 72 horas después de ser detenidos en la frontera por las autoridades de inmigración, los niños no acompañados de países no limítrofes deben pasar a la custodia del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

Dicho organismo se encarga, con la ayuda de los consulados de los países de donde proceden, de entregarlos a sus familiares en Estados Unidos o colocarlos en albergues y hogares temporales, mientras se tramitan sus casos de deportación en los tribunales.

Para este lunes está pactada una reunión del presidente Barack Obama con el vicepresidente Joseph Biden y varios miembros del equipo de Seguridad Nacional para analizar la crisis migratoria motivada por el éxodo masivo de infantes provenientes de Centroamérica.

Durante la reunión se prevé asimismo preparar la cita que el próximo viernes sostendrá Obama en Washington con los presidentes Otto Pérez Molina, de Guatemala, Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador, y Juan Orlando Hernández, de Honduras.

En el encuentro los líderes discutirán las causas que llevan a los emigrantes a cruzar la frontera meridional estadounidense, en particular los problemas económicos y de inseguridad ciudadana.

Cifras oficiales ubican en 57 mil el número de menores indocumentados que han llegado al país desde octubre de 2013, mientras estimaciones indican que para finales de septiembre esa cantidad podrían sobrepasar los 90 mil.

En el Congreso persiste asimismo la parálisis respecto a la aprobación de una reforma de las leyes de inmigración y naturalización, acción que mantiene en la clandestinidad a cerca de 11,5 millones de residentes ilegales.

Desde junio de 2013, la mayoría republicana en la Cámara baja se niega a discutir el proyecto de ley aprobado por el Senado hace un año, al considerarlo una «amnistía» para las personas sin papeles.

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