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Nueva York. (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo). Los ecologistas, a pesar de promulgar el uso de energías renovables, no ven con buenos ojos la construcción de parques eólicos mar adentro. En su opinión, las aspas de los altos aerogeneradores son un peligro para las aves submarinas, y además el ruido que provocan puede desconcertar a ciertos mamíferos marinos.

De ahí la sorpresa que ha provocado un nuevo estudio publicado el pasado domingo en Current Biology Journal al revelar que no todo es tan negativo para la fauna, al menos a las focas parece irles bien bajo a estas estructuras fabricadas por el hombre.

Según el estudio los parques eólicos construidos mar adentro ofrecen un beneficio inesperado para estos mamíferos marinos (se habla de dos especies: foca común y foca gris), y es que las bases de estas estructuras parecen actuar como un imán para varios crustáceos, como los mejillones y las lapas. La presencia de estos crustáceos atrae a varias especies de peces que se alimentan de ellos, lo que a su vez ejerce una atracción irresistible para las focas, creando en conjunto una especie de «efecto arrecife» artificial para la vida.

La doctora Deborah Russell, oceanóloga de la Universidad St Andrews y líder del equipo que realizó el estudio, afirma que tiene pruebas de que las focas se están alimentando de peces atraídos a la zona por el «efecto arrecife», si bien no saben aún de qué especies en concreto se trata, aunque sospechan que puede tratarse de bacalao y pescadilla.

Científicos encuentran focas nadando y alimentándose en dos parques eólicos del Mar del Norte — Alpha Ventus cerca de la costa alemana, y Sheringham Shoal (en la foto) frente a la costa este de Inglaterra. (Crédito imagen: LiveScience).

Si están tan seguros es porque desde 2008 han venido marcando con balizas GPS a varios ejemplares de foca común y foca gris en el Mar del Norte. Analizando los datos de sus movimientos descubrieron que 11 ejemplares de foca común visitaban dos parques eólicos en el Mar del Norte, uno llamado Alpha Ventus próximo a la costa alemana, y otro llamado Sheringham Shoal sitado frente a la costa británica.

Este estudio es el primero en demostrar que los mamíferos marinos pueden viajar a estructuras creadas por el hombre con la única intención de alimentarse de la propia estructura. No obstante no todo es optimismo, los expertos tienen que evaluar si los aerogeneradores que tan bien parecen estar resultándoles a las focas, no actuarán como trampas ecológicas para algunas de las especies de pez de las que se alimentan estos pinnípedos.

Al mismo tiempo, la doctora Russell afirma que su estudio no echa por tierra la posibilidad de que estas estructuras tengan un impacto negativo en el medioambiente, ya que simplemente ha considerado los efectos sobre mamíferos marinos durante la fase operativa de los parques eólicos. Y es que en su opinión los efectos más dramáticos para la ecología marina tienen lugar durante la fase de construcción de los parques eólicos.

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