Hablan los hechos

Un siglo de desarrollo vial dominicano

El ingeniero Pedro Delgado Malagón asegura que la ampliación del Corredor Duarte contribuirá a seguir agilizando el tránsito en Santo Domingo que ya es una gran Metrópoli.

República Dominicana tiene uno de los mejores índices en calidad vial, sorprendentemente por encima de países más avanzados en muchos otros aspectos. Dato que va de la mano con el record de ser también campeón mundial con el más alto número de muertes por accidentes de tránsito. Pero esta última alarmante información no es el tema central de este artículo. De momento nos concentraremos en el primer enunciado.

Desde que se decidió (a comienzos del siglo pasado) poner fin al horror de que un viaje del Cibao a Santo Domingo era una expedición de varios días, el desarrollo vial en República Dominicana ha ido creciendo y evolucionando constantemente al ritmo de las principales necesidades y de acuerdo al objetivo principal: el turismo.

Esta media isla, en consecuencia, cuenta una infraestructura adecuada para su desarrollo económico. Queda pendiente el reto de saber darle mantenimiento. Así lo considera, el ex secretario de Obras Públicas y experto en el tema, Pedro Delgado Malagón.

“República Dominicana en general ha avanzado en la vialidad quizás más que muchísimos otros sectores. Creo que tenemos una infraestructura vial que sirve y apoya el desarrollo nacional”.

Gran Santo Domingo

En el ámbito metropolitano, considera Delgado Malagón, durante los últimos años las soluciones viales han ido surgiendo de acuerdo a las necesidades de una ciudad con una extensión de e 200 o 300 kilómetros cuadrados y más de tres millones de habitantes.

“Garantizar que la gente llegue a tiempo a los trabajos y a las escuelas significa la implantación de un sistema que funcione y se autocontrole. Está contemplado en un segundo proyecto del Corredor Duarte que incluirá soluciones viales necesarias en la dirección Norte Sur de la ciudad. Yo pienso que el gobierno lo va a proseguir ahora en estos días. Esto es muy importante porque finalmente esta ciudad ya tiene la dimensión de una metrópoli grande”.

Aún hay mucho por hacer en la organización vial de la ciudad. Desde el punto de vista técnico, el experto detalla una lista de aspectos como sincronización de los semáforos en las calles principales, continuar con la construcción de elevados y pasos a desnivel para seguir mejorando la comunicación expresa entre los ejes de comunicación hacia fuera de la ciudad.

Al referirse al crecimiento que ha experimentado la capital de los dominicanos, Pedro Delgado Malagón destaca que la ciudad de la dictadura tenía una dimensión pequeña. “Al principio del post-trujillismo, la ciudad llegaba hasta la Abraham Lincoln. Ahí se acababa la ciudad, era la última vía que existía hacia el Oeste. Yo recuerdo esos años, realmente hasta el 1965 se hizo muy poco. Fueron los gobiernos de la transición turbulentos, después vino la Guerra de Abril”.

Entonces, comenta, ya desde el 1976 al 1978, la administración del presidente Balaguer hizo otra ciudad. “Hoy Santo Domingo casi llega hasta el rio Haina, a San Cristóbal. Prácticamente no hay conclusión de continuidad prácticamente es una sola ciudad”.

La ciudad creció mucho, no solo hacia el Oeste sino hacia el Este también. Quien sobre vuela la ciudad o da un vistazo en Google se da cuenta de que es una enorme masa de viviendas, vías de comunicación y calles. “En el gran Santo Domingo vivirán yo pienso quizás 3 millones y medio de personas. Una tercera parte de la población del país”.

Se han hecho muchos esfuerzos. Balaguer hizo grandes avenidas que son hoy los ejes básicos de la circulación en la ciudad. Explica que en los gobiernos más recientes, los de Leonel Fernández y ahora con Danilo Medina esta tarea interminable se ha continuado con elevados que han hecho posible la circulación mucho más rápida de Este a Oeste.

“Se puede pensar en cruzar desde la plaza de la bandera y llegar en 10 o 15 minutos a los puentes de salida a la ciudad hacia el Este. Eso no era posible ni pensable, cuando no existía el sistema de elevados y el sistema de túneles de la 27 de febrero. Lo mismo pasa en la avenida John F. Kennedy. Ya entrar a la ciudad no tiene los inconvenientes que tenía antes”.

Pedro Delgado Malagón ve con buenos ojos el Metro de Santo Domingo. Cree que va a ayudar sobre todo a sectores de menores ingresos. Aunque actualmente el subsidio al Metro puede considerarse costoso, está llamado a tener un impacto importante desde que se le articulen las rutas alimentadoras.

Entiende que en su proceso de crecimiento el Metro tiene un largo camino por recorrer, ya que de los dos millones de asientos en el transporte público que “debe estar demandando la población por el ingreso per cápita, quizá solo un 10% lo está utilizando para trasladarse en la ciudad”.

Pero cuando el Metro llegue a mover un millón de pasajeros diarios, vaticina, será una gran ayuda ya que se disminuirá considerablemente el tránsito en las calles de carros de concho. Además de los beneficios económicos que le aportará a la gente poder llegar y cumplir con los horarios de sus trabajos con unos costos compatibles con sus niveles de salario.

“También hay mucho de indisciplina. Eso es obvio. La manera de conducir gente y la educación vial es un tema pendiente. Tenemos el segundo el índice más alto del mundo de accidente per cápita, 60% de los cuales tienen como víctima a un motociclista”.

Gestión vial

Queda claro que República Dominicana cuenta con una infraestructura turística vial satisfactoria, no solo desde el punto de vista del tamaño de la economía y del tamaño del país, sino que los índices de calidad vial.

“El tema ahora es conservarla, gestionarla y administrar bien para que esa calidad se mantenga. Es decir, saber cuánto debemos invertir en cada momento. Eso cuesta dinero y necesita esfuerzos organizativos”.

El ingeniero explica que modernamente ya no se habla en ningún lugar del mundo de mantenimiento vial, ya esa palabra ha caído en desuso. “Ahora se habla de gestión, de administración de un sistema vial, que ya implica un sistema de evaluación de recursos para saber qué tipo de intervención habría que hacer en las carreteras en cada momento”.

De hecho actualmente el Ministerio de Obras Publicas y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) están convocando a una licitación a empresas consultoras para iniciar un proyecto de gestión del mantenimiento vial.

“Yo creo que el país va bien orientado en el tema vial, lo que no podemos es desmayar los esfuerzos porque se ha hecho una inversión cuantiosa en infraestructura y entonces no tendría sentido que la dejáramos decaer y la dejáramos dañar por falta de atención y por falta de conocimiento de lo que está ocurriendo”.

Delgado Malagón explica que como los seres humanos, las carreteras envejecen, el asfalto se oxida sobre todo en los trópicos. Hay que saber cuándo reemplazar un pavimento, cuándo retirar una capa y reemplazarla por otra capa nueva, cómo tener las alcantarillas limpias y las cunetas para que el agua pueda fluir. La falta de drenaje es la principal enfermedad que puede tener una carretera es un sistema de drenaje insuficiente, señala.

“Vamos bien como país. Lo que necesitamos son esfuerzos sostenidos para administrar esa infraestructura producto de un esfuerzo de casi un siglo, que ha costado al país, sangre sudor y lágrimas. Necesitamos mantenerlo adecuadamente para que pueda responder a las necesidades del crecimiento económico del país.

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