Hablan los hechos

Los seres humanos venimos de la tierra y vivimos de ella. La tierra tiene la posibilidad de darnos todo lo que necesitamos para alimentarnos y mantenernos saludables y es por eso que el programa “Cultivando Agua Buena” ha incorporado como uno de sus componentes el proyecto de “Plantas Medicinales y Fitoterapias”, que le permite a los moradores de las sub-cuencas del Paraná producir plantas medicinales, las cuales sirven de materia prima para la industria que elabora medicinas a partir de estas.

Todo un ciclo productivo, que va desde la producción agrícola de las plantas medicinales, hasta la venta de las medicinas naturales, en los centros de atención primaria del sistema público de salud, donde los ciudadanos tienen una alternativa medicinal para el tratamiento de sus enfermedades.

Dio mar María Santander Never posee una propiedad de unas 5 hectáreas (80 tareas), donde produce el sustento familiar cultivando plantas medicinales; limoncillo, romero, manzanilla, caléndula, malva, jengibre, ginseng, ginco biloba, valeriana, guaco y otras plantas medicinales, son producidas, cuidadas y cosechadas por ella y su esposo, como parte del componente de Plantas Medicinales del programa “Cultivando Agua Buena”.

Una vez se realiza la cosecha, las plantas medicinales son puestas en un secador que funciona con energía eléctrica renovable, ya que le llega de la hidroeléctrica Itaipu Binacional o, con el calor del sol, para luego de deshidratadas mediante un proceso que conserva las condiciones optimas del componente activo de la planta y las organolépticas, y luego ser vendidas a la planta de extracción de extractos.

Una vez deshidratado, el follaje de las plantas medicinales llega a la planta de extracción, es analizado y clasificado, mediante un proceso que termina con la obtención del componente activo de las plantas medicinales, y de esta forma serán usadas por los fabricantes de las medicinas naturale que se expenden en los centros de atención primaria de salud pública.

El componente de “Plantas medicinales y fitoterapia”, del programa “Cultivando Agua Buena”, es un ciclo integral que asegura a los involucrados un mercado para los productos de los ciudadanos que aceptaron entrar en el programa e iniciar la producción de este tipo de cultivos, ya que se realizaron los trabajos de concientización, tanto a los campesinos para que iniciaran la producción, los ciudadanos para que asumieran la práctica de consumir medicina alternativa, como a los médicos, que fueron capacitados en el uso de estas medicinas.

La integración y el compromiso son las claves para que cada uno de los componentes del programa “Cultivando Agua Buena” sea exitoso, desde el productor agrícola, hasta el consumidor final de los medicamentos a base de plantas medicinales, están consientes de los beneficios de este tipo de práctica; además saben que sus comunidades se benefician de este ciclo productivo comunitario.

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