Opinión

En la República Dominicana se escucha con frecuencia salir de labios de personas, personajes y organizaciones nacionales y extranjeras la afirmación de que lo que aquí existe desde hace diez años es una dictadura de partido ignominiosa instaurada y conducida por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Esa afirmación que ha sido planteada y sostenida por dirigentes importantes de la oposición política, la sociedad civil, sectores del empresariado y algunas voces de la comunidad internacional, en innumerables ocasiones, hay que ponerle atención y profundizar sobre el tema.

Cuando se hace una afirmación de este género, hay que aclarar y aclararle a esos señores, que quien recibe ese insulto no es sólo el partido gobernante contra quien va aparentemente dirigido, sino a toda la sociedad dominicana.

Hay un capítulo del Quijote, libro único, verdadera Biblia del sentido común, donde se expresa que el Ingenioso Hidalgo, quien a la sazón disfrutaba de la hospitalidad de los duques, se retiró a dormir la siesta, y que mientras tanto su escudero, interpelado por la duquesa, declaró que tenía a su amo por el loco más grande del universo. La duquesa le contestó entonces con las siguientes palabras : “Pues Don Quijote de la Mancha es loco, y Sancho Panza, su escudero, lo conoce y con todo eso le sirve y le sigue, y va atenido a vanas promesas suyas sin duda alguna debe ser él más loco y más tonto que su amo”.

A los abanderados de la referida afirmación contra el (PLD) se les podría contestar, como la dama de la historia, que si en la República Dominicana hay una dictadura de partido, sin democracia y sin virtud, que disfruta tiránicamente del poder, cometiendo a sus anchas todo género de infamias, y, sin embargo, màs de la mitad de los 10 millones de habitantes de que está compuesta la nación, lo ensalzan y lo acatan sin reservas, es forzoso entonces decir que eso millones de siervos son más dignos de execración que el PLD, a quien han dado el honor de gobernarlo en los últimos diez años.

Si el PLD está ahí, es porque la mayoría del pueblo dominicano, sin excepción de clases sociales ni apellido, se ha solidarizado plenamente con las ejecutorias de sus gobiernos y con todos los métodos y con todas las consecuencias de la obra iniciada en 1996, que continuo en el 2004 hasta la fecha . Si hay alguien que lo dude, lo invitamos con palabras del evangelio sobre “ el que se sienta limpio de culpas, lance la primera piedra”.

A esos enemigos tradicionales el PLD no hay que temerles, la responsabilidad histórica esa organización política es de afrontarla desde ahora con la frente erguida, porque se debe tener la seguridad de que la obra del partido de la estrella amarilla fundado por el profesor Juan Bosch en diciembre del 1973, ha construido una obra que ante la justicia de la historia es más grande, incomparablemente mucho más grande en realizaciones positivas que negativas.

Obvio, como en toda obra hija del esfuerzo humano, hay una parte nueva y una parte mala y otra mala, y aspectos dignos de admiración y el respeto generales al lado de otros susceptibles de ser discutidos u objetado.

El Partido de la Liberación Dominicana debe tener presente en este momento crucial de la historia dominicana que lo que finalmente importa, pues, en definitiva, es que la historia, cuando hace la crítica de la obra de los grandes hombres, gobernantes y gobiernos, halle en ella más oro que escoria para que la estatua que se levante con ese material resulte, sin embargo, digna de las reverencias humanas. Continuaremos…

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