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Teherán, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) Irán consideró un acto de mala fe las nuevas sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, y consideró que son incompatibles y atentan contra el espíritu de las actuales negociaciones nucleares con seis potencias mundiales.

Desde el presidente Hassan Rouhani hasta autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores, parlamentarios y líderes religiosos, repudiaron la renovación y ampliación de las medidas punitivas anunciadas por el Departamento del Tesoro norteamericano.

El viernes, la referida instancia estadounidense informó que se aplicaban nuevas sanciones a 25 firmas y personas iraníes como modo de presión por el programa nuclear de la república islámica, que Occidente sospecha persigue objetivos militares, pese a reiterados desmentidos de Teherán.

Las autoridades persas insisten en que su plan para enriquecer uranio obedece a fines médicos y de generación de electricidad, pero la Casa Blanca alegó que el castigo es para los que han evadido sanciones previas, ayudan al programa nuclear o apoyan el terrorismo.

Rouhani criticó el sábado esas acciones y subrayó que «son incompatibles» con el espíritu de las actuales pláticas entre Irán y el Grupo 5+1 (los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) para zanjar la disputa por las actividades atómicas de esta nación.

En declaraciones a la televisión estatal, el mandatario reiteró que su Gobierno sigue comprometido con la continuación de las tratativas nucleares para lograr un acuerdo final, pero describió la postura de Washington como «una movida muy fea que podría ahondar la desconfianza entre las partes».

Luego de descartar que la próxima ronda de negociaciones prevista para septiembre se realice a nivel de jefes de Estado, Rouhani recalcó que las sanciones «son ilegales, están en conflicto con el espíritu de las conversaciones (y los acuerdos de Ginebra de 2013) y no son constructivas».

Al igual que el presidente, el vicecanciller iraní Majid Takht-Ravanchi subrayó que Teherán resistirá las presiones económicas y seguirá optimista con el desenlace favorable de las pláticas nucleares, el nuevo escenario genera dudas sobre la sinceridad de Estados Unidos.

Takht-Ravanchi acusó a la administración de Barack Obama de practicar un «acto de mala fe y con duplicidad totalmente inaceptable», al imponer castigos a entidades vinculadas al programa nuclear iraní, pese a prolongadas y activas tratativas para poner fin al contencioso.

«Usted no puede decir que está negociando de buena fe, por un lado, y al mismo tiempo usar tales mecanismos, por otro», fustigó el vicecanciller integrante del equipo negociador nuclear persa.

Las medidas punitivas afectan a decenas de personas y entidades ligadas a compañías petroleras, navieras, bancos, aerolíneas.

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