Opinión

La metodología oficial de cuantificar la pobreza que utiliza el Gobierno Dominicano, que es esencialmente la misma que usa la CEPAL, está obsoleta y no refleja la realidad; pero mediante los medios de comunicación altera la percepción nacional sobre la realidad de nuestros niveles de pobreza y por eso es importante cambiar la metodología. Es preferible guiarnos por la metodología del Banco Mundial, que está menos obsoleta que la metodología Cepalina.

La metodología nacional no es realista, pues arroja una métrica mucho más pesimista que la realidad vista desde el Banco Mundial. ¿Porque seguimos usando la metodología Cepalina? Entre otras, por tres razones principales:

  • En primer lugar, exageramos el número de pobres porque esa ha sido y sigue siendo la tradicional política interna de nuestros «tecnopols» gubernamentales: Utilizar la metodología que les permita la mayor proyección de pobreza para poder justificar externamente el acceso del gobierno a endeudarnos con fondos relativamente más blandos, haciéndonos pasar por más pobres de lo que realmente somos.
  • En segundo lugar, exageramos el número de pobres para poder seguir justificándole a los trabajadores, a los empresarios y la sociedad en general, la necesidad de seguir aumentando la presión tributaria para aumentar el gasto público y con ello el poder burocrático del gobierno y de los «tecnopols» que lo manejan por supuesto, como predice la «Ley de Wagner».
  • Y en tercer lugar, exageramos el número de pobres con propósitos relativamente perversos, como el «proyectismo» (hacer proyectos por hacer proyectos) para generar salarios complementarios para los «tecnopols» gubernamentales y sus contratistas y subcontratistas.

La realidad vista con la metodología del Banco Mundial nos indica que nuestros niveles de Pobreza (definido como el % de personas debajo de USD2.00 diario) andaba por 9.9% de la población en el año 2010 (ahora debe ser menos aún).

Ver: www.bit.ly/1u9beUz

De igual manera la realidad vista con la metodología del Banco Mundial nos indica que nuestros niveles de Pobreza Extrema (definido como el % de personas debajo de USD1.25 diario) andaba por 2.2% de la población en el año 2010 (ahora debe ser menos aún).

Ver: www.bit.ly/1u9aaQl

En conclusión, es muy probable que la información sobre la pobreza con que alimentan los «tecnopols» al Presidente de la Republica esté contaminando la visión presidencial y por su intermedio la visión de su gabinete y la visión de la nación entera sobre nuestra realidad económica y social, que es mucho mejor que la que nos pintan los «tecnopols».

En mi humilde opinión, basta ya de proyectarnos como pobres y mendigos internacionales; es tiempo de asumir el liderazgo regional como lo que realmente somos, una de las economías más prosperas de la región, en vía de abolir la pobreza como la definimos hoy día.

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