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Bagdad, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) Al menos 84 terroristas murieron en el norte de esta capital en operaciones de las fuerzas de seguridad, mientras la ofensiva aérea iraquí-estadounidense propinó severos golpes al Estado Islámico (EI) en diversas regiones del país.

Según el portavoz militar del Gobierno de Iraq, Saad Maan, efectivos policiales asaltaron áreas adyacentes al norte de Bagdad y abatieron a 84 yihadistas, además de arrestar a otros 56 buscados por distintos casos de criminalidad, incluidos cinco fugitivos de la prisión de Badush en Mosul.

La acción contra el DAESH, acrónimo árabe del EI, se realizó con apoyo de aviones de combate de Estados Unidos que bombardearon zonas de Bagdad a partir de la coordinación permanente con la Fuerza Aérea nacional, apuntó el vocero del Comando de Operaciones de la capital.

Fuentes militares kurdas indicaron que la asistencia de la aviación norteamericana y la adquisición de armamento sofisticado proporcionado por gobiernos occidentales hicieron posible que combatientes Peshmerga liberaran numerosas aldeas y poblados del altiplano de la provincia de Nínive.

Efectivos kurdos expulsaron de Bartalah Ba’shiqa a los milicianos «takfiristas» (terroristas islámicos sunnitas), y también los atacaron a la entrada del distrito de Hamdaniya del oeste de Mosul, la capital provincial de la norteña Nínive que sigue bajo control de los yihadistas.

Por otro lado, se conoció que autoridades iraquíes impidieron el uso del espacio aéreo nacional a un avión alemán que transportaba seis expertos militares para entrenar a tropas Peshmerga en el uso de armas y equipamiento moderno enviado por Berlín a la región autónoma del Kurdistán.

Decenas de irregulares perecieron en los fieros combates y un número impreciso de carros artillados fueron quemados por las tropas gubernamentales, apuntó el vocero al indicar que otros ocho miembros del DAESH cayeron abatidos por bombardeos estadounidenses cerca de Sinjar.

La activa intervención estadounidense en la ofensiva por aire contra el EI también provocó la muerte a 21 insurgentes en áreas del suroeste de Kirkuk, además de heridas a tres, mientras en la occidental Al-Anbar los ataques norteamericanos fueron intensos en la frontera con Siria.

Al comentar el primer asalto aéreo de Washington contra Siria, un portavoz iraquí justificó las incursiones y anunció que se mantendrán en el territorio nacional para asegurar la zona limítrofe y debilitar a insurgentes que tratan de entrar o salir.

Sin embargo, esas operaciones siguen segando la vida de civiles en Al-Anbar, por lo que el Consejo Provincial (gobierno) instó al primer ministro iraquí, Haider Al-Abadi, a castigar a oficiales militares que desobedecieron su orden de detener los ataques indiscriminados en áreas residenciales.

Este martes, dos mujeres perecieron y otras siete personas sufrieron heridas por la explosión de un carro bomba en Beshkan, al oriente de Dhuluiyah, en la provincia de Salaheddin.

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