Opinión

Danilo Medina es el presidente de la República que encabeza en esas funciones, el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, organización política, concebida y fundada por Juan Bosch el Gran Maestro político, dominicano y de América, elegido por votación mayoritaria de nuestro pueblo, consciente y convencido de que nuestro partido es la fuerza política en términos de organización, conocimientos y autoridad para conducir los destinos del pueblo dominicano, en este proceso de acechanzas, amenazas y peligro para la independencia y soberanía de la nación dominicana, proclamada como República el 27 de febrero de 1844, por el esfuerzo y sacrificio de Juan Pablo Duarte y sus compañeros trinitarios, patriotas y revolucionarios, que con extraordinaria sensibilidad como Duarte, al igual que Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella, comprendieron que había llegado el momento de elegir y emprender un camino que nos separara definitivamente de la dominación haitiana.

Fue en el ejercicio de sus funciones, que el presidente de la República observó el proyecto de ley del Congreso Nacional, que designaba y proclamaba como parque Nacional, el Cerro de Miranda, ubicado en el escenario geográfico de la provincia de La Vega. El autor de esta columna es partidario de que “Loma Miranda”, sea un territorio preservado hasta donde sea posible de la explotación de las empresas mineras internacionales, que tienen en su poder los planos o mapas de todo el territorio de la Isla de Santo Domingo, rico en minerales como oro, plata, níquel, y zinc. Y podría aceptarse en el futuro, cuando se haya hecho un estudio profundo y honesto a que esas riquezas que, “la mano de Dios puso en nuestra Isla”, aplicando, desde luego, los métodos que se utilizan en otras naciones que tienen como objetivo fundamental la preservación del medio ambiente y de la extraordinaria riqueza forestal, de la que somos dueños sobre todo los que habitamos en la parte oriental de la isla.

¡Bien por Danilo!, que recibió el apoyo del Comité Político del PLD, para que procediera en la forma que creyera conveniente a los intereses de nuestro gobierno y organismo superior de mando sobre cuyos hombros recae conjuntamente con el compañero presidente de la República, la responsabilidad de lo bueno y de lo malo, que se haga en nuestro país en términos económicos, políticos y sociales. No importa lo que opine esa “caballería radial”, vociferante e irrespetuosa que han encontrado, cosas de la vida, el apoyo de un pequeño sector de sacerdotes católicos, vociferantes e insolentes algunos de ellos, que no tienen absolutamente criterio de lo que es la militancia en la vida política, particularmente en un país como la República Dominicana. No importa la conducta emotiva y disloca, huérfana de toda prudencia y respeto a las leyes vigentes de nuestro país.

Este episodio de “Loma Miranda”, ha servido también para identificar a quienes a través de los medios de comunicación, radiales y televisivos, son realmente los “quintas columnas”, infiltrados a lo largo y ancho del territorio nacional, “soñando como locos viejos”, como se dice en lenguaje popular, en convertir sus protestas ridículas, desaprensivas y alborotadas, en un movimiento revolucionario que derribe el gobierno legítimo, con incuestionable apoyo popular, del Partido de la Liberación Dominicana.

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